¡CHAU, EFEMÉRIDE! El peronismo suspira aliviado por el 24 de marzo…

Por esa inclinación cognitiva hacia los múltiplos de 10, las efemérides se inflaman en los aniversarios con número «redondo». Si un año es motivo de recuerdo, diez son motivo de especial conmemoración. 20, 30 o 40 son más llamativos que 21, 33 o 46. El número 100 pide los fastos de un «centenario». Y así.

Se acerca el 24 de marzo, día en que se cumplirán 50 años desde el golpe de Estado de la Junta Militar. Y el peronismo, sobre todo el peronismo progre, suspira aliviado. Cada día en que nos acercamos a esa fecha y su conmemoración, el suspiro se ahonda y el alivio se ensancha. ¿Por qué? Porque otras efemérides, con idéntico aniversario, vienen siendo sistemáticamente sepultadas en el olvido. Un olvido que redime a la fuerza política burguesa que constituye el principal enemigo de la clase obrera en Argentina1.

No es la primera vez que presentamos este punto de vista. Ahí están las notas del 24 de marzo que publicamos en nuestros tres años y pico de existencia como grupo. En 2023, «24 de marzo de 1976, etapa superior de la Triple A peronista». En 2024, «24 de marzo, de memoria y de lucha (Contra el negacionismo peronista)». En 2025, «Por qué marchamos los 24 de marzo». En esas notas puede corroborarse el grado de nitidez y coherencia que pudimos alcanzar. Somos –queremos ser– militantes socialistas claros y coherentes.

33 meses de amnesia

Durante los últimos 33 meses, las representaciones políticas de la burguesía, de conjunto (es decir, todos sus partidos), han trabajado mancomunadamente para la desmemoria. En estos 33 meses se ha cumplido medio siglo de acciones represivas siniestras; feroces asesinatos; secuestros nocturnos y amenazas diurnas; desapariciones y tormentos; furia destructiva contra la cultura y el arte, con exilios forzados de mucho de lo más destacado que había producido la sociedad argentina hasta entonces; medidas económicas que arrasaron condiciones de vida de la clase obrera; leyes y decretos que consolidaron la continuidad entre democracia y dictadura. Medio siglo cumplió, en esta vergonzosamente muda serie aniversario, una cadena de atrocidades perpetrada por nuestros enemigos de clase.

Durante estos 33 meses existió la posibilidad, para la memoria colectiva, de abandonar el sesgo interesado que la caracteriza y reabrir el capítulo que podríamos titular El peronismo gobernando: Rodrigazo y Triple A. O, quizá, El peronismo y la preparación indispensable del Golpe. O, también, La sangre derramada ya fue negociada… pero a buen precio.

No nos referimos al simple registro episódico de nombres y fechas para «completar» la memoria. Nos referimos a la profundidad de las concesiones otorgadas a la concepción burguesa de la vida y la historia. No hablamos simplemente de datos faltantes. Hablamos fundamentalmente de perspectiva política. El Golpe ¿fue una cuestión de «maldad», «odio» y «crueldad»? ¿O fue la culminación de una concertada respuesta de la burguesía argentina a la implosión del Estado de bienestar, la crisis económica del capitalismo local y la resistencia organizada de los trabajadores?

La versión no materialista, cómplice del peronismo, necesita, requiere, exige, hacer del 24 de marzo un corte absoluto y no un salto en el desarrollo de la situación inmediatamente anterior. Necesita hacer de Martínez de Hoz un innovador total, «jefe civil de la dictadura», y no el que desplegó más a fondo el interés de la burguesía argentina tras los intentos de Celestino Rodrigo y Gómez Morales: un ajuste brutal sobre los trabajadores y sus conquistas. Requiere prodigar la amapola del olvido sobre la Ley de Asociaciones Profesionales de Perón, sobre la burocracia sindical alcahueta, patotera y ejecutora de la cacería de zurdos. Exige olvidar la Triple A, el Comando de Organización, la Concentración Nacional Universitaria…

Para eliminar el rastro de las continuidades entre el gobierno peronista y la dictadura de Videla (o entre un régimen democrático burgués y uno de facto) se ha trabajado mucho en construir el disimulo y la repetición, hasta el cansancio, de que Todo empezó el 24 de marzo de 1976. A partir de una sucesión de derrotas sufridas por nuestra clase, la burguesía ha conseguido instalar el cuento infantil de una irrupción demoníaca encarnada en un puñado de villanos, muy perversos, que utilizó métodos crueles e inhumanos contra jóvenes bienintencionados, entusiastas y soñadores.

Obsérvese la consigna «MARCHÁ CON EL PTS». Debajo agrega «con independencia de la oposición cómplice». No con independencia de clase. Y aunque lo dijera, la independencia es meramente gramatical, porque en la calle van todos juntos. En lugar de organizar una marcha aparte, el PTS marcha con la fuerza política que asesinó a sus propios compañeros trotskistas. Independencia en las palabras, frente único en los hechos.

Más de un acontecimiento lúgubre y sangriento de la lucha de clases ha cumplido, en los últimos 33 meses, 50 años desde su ejecución. Más de un ajuste económico y más un decreto de aniquilación, también. Sin embargo, el gobierno de Milei ha colaborado activamente para que estos ominosos aniversarios pasaran desapercibidos, como si no hubieran ocurrido. El interés común del peronismo y LLA en guardar silencio acerca de estos hechos nos resulta evidente.

Hagamos el listado. Mostremos lo que tantos adalides de «la memoria» han preferido dejar sin actos conmemorativos, sin homenajes a los compañeros asesinados y sin repudio a la principal fuerza política burguesa en Argentina: el peronismo.

Y aclaremos algo. No estamos desclasificando archivos de la SIDE o de la CIA. Toda la información que compilamos aquí está al alcance de cualquiera, empezando por los sitios web de los organismos oficiales y siguiendo por la bibliografía que citamos, disponible a un click de distancia.

En suma, no hay excusa para la robustez de semejante olvido.

20/6/73: Masacre de Ezeiza

«El que avisa, no traiciona», dice el refrán. «El que te caga a tiros, no necesita avisar», diría el General. En su ya canónica investigación, Horacio Verbitsky, de quien no puede decirse que haya utilizado alguna vez un marco de análisis marxista, escribió:

Ezeiza contiene en germen el gobierno de Isabel y López Rega, la AAA, el genocidio ejercido a partir del nuevo golpe militar de 1976, el eje militar-sindical en que el gran capital confía para el control de la Argentina. […]

La masacre de Ezeiza es también un escalón fundamental en la aplicación de crecientes cuotas de terror contra la movilización popular, que desbordaba todos los esquemas y rompía todas las tentativas de sometimiento. […]

En torno de la masacre de Ezeiza y de sus consecuencias comenzó a manifestarse la alianza entre la derecha peronista y la derecha no peronista, que tan clara se hizo durante el gobierno militar 1976-1983 y en los comienzos de la restauración constitucional.

El Rucci que en 1973 reúne y arma a todos esos sectores es precursor del Herminio Iglesias de la década siguiente. El mismo Julio Antún que en 1974 acompañó al coronel Navarro en el botonazo, recibió la adhesión del general Camps en un acto peronista de 1985. El C de O [Comando de Organización] y la CNU [Concentración Nacional Universitaria] que Osinde puso sobre el palco de Ezeiza dieron sus hombres a los servicios militares de informaciones para el control de campos de concentración en la segunda mitad de la década del setenta, y para la intervención en Centroamérica decidida por la dictadura al empezar la del ochenta.2

La masacre de Ezeiza fue un punto de inflexión, un tajo en la trayectoria de ascenso organizativo de los trabajadores y el germen del terrorismo estatal que caracterizó al tercer gobierno de Perón y a la dictadura de Videla. Fue la puesta en escena del pacto entre los milicos y la burocracia sindical. Fue, en definitiva, un sangriento laboratorio de ensayos para el personal que integró la Triple A de la democracia y los Grupos de Tareas de la dictadura. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

1/10/73: Perón firma el Documento Reservado

Once días antes de asumir su tercera presidencia, y desde el Consejo Nacional Justicialista, Perón lanzó de esta manera la cacería de zurdos generalizada en todo el territorio nacional:

1. Movilización: El Movimiento Nacional Justicialista entra en estado de movilización de todos sus elementos humanos y materiales para afrontar esta guerra. Quien rehúya su colaboración para esta lucha, queda separado del Movimiento.

2. Reafirmación doctrinaria: Debe realizarse una intensa campaña para difundir y reafirmar los principios doctrinarios del Movimiento, esclareciendo sus diferencias fundamentalmente con el marxismo. En esta campaña no se admitirá intromisión alguna de elementos promarxistas, con pretexto de polémica u otro similar, y se les excluirá de toda reunión y del acceso a todos los medios de difusión del Movimiento.

3. Información: Se debe hacer saber a los dirigentes de todos los niveles y a la masa peronista la posición que toma el Movimiento en relación a los grupos marxistas, explicando las circunstancias determinantes y llevando a su convicción la necesidad de participar en forma activa en la lucha contra nuestros enemigos.

4. Definiciones: Los grupos o sectores que en cada lugar actúan invocando adhesión al peronismo y al general Perón, deberán definirse públicamente en esta situación de guerra contra los grupos marxistas y deberán participar activamente en las acciones que se planifiquen para llevar adelante esta lucha. Asimismo, deberán acatar estas directivas.

5. Unidad: Para esta lucha es fundamental consolidar la unidad del Movimiento. Para ello:

a. Las orientaciones y directivas que emanen del general Perón en el orden partidario o en función de gobierno, serán acatadas, difundidas y sostenidas sin vacilaciones ni discusiones de ninguna clase, y ello como auténtica expresión de la verticalidad que aceptamos los peronistas.

b. Nadie podrá plantear cuestiones personales, o disensiones de grupos o sectores, que afecten o entorpezcan la lucha contra el marxismo.

c. En cada rama del Movimiento se actuará con estricta disciplina, para cumplir los programas o planes de acción que se elaboren por las direcciones superiores correspondientes.

d. No se admitirá comentario, estribillo, publicación o cualquier otro medio de difusión que afecte a cualquiera de nuestros dirigentes. Quien lo utilice o quien los reproduzca o tolere, será considerado enemigo del Movimiento y quedará expulsado del mismo. La defensa de todos comienza en la defensa de cada uno.

e. No se admitirá que ningún grupo utilice expresiones destinadas a menoscabar a otros grupos peronistas, o a exaltar el propio grupo en desmedro de los demás.

f. Las cuestiones que se susciten en el orden partidario se plantearán por vía reservada a la autoridad superior del Movimiento que corresponda en cada rama. Ninguna cuestión interna se considerará más importante que la lucha emprendida ahora.

g. Las objeciones a actos de gobierno producidas por los peronistas que ejercen funciones públicas se harán también por vía reservada, al funcionario peronista de mayor jerarquía que corresponda, con comunicación a la autoridad superior del Movimiento en cada rama.

h. Debe excluirse de los locales partidarios a todos aquellos que se manifiesten de cualquier modo vinculados al marxismo, a sus posiciones políticas o a sus actos.

i. En las manifestaciones o actos públicos los peronistas impedirán por todos los medios que las fracciones vinculadas al marxismo tomen participación.

j. Se prestará apoyo solidario a todo compañero o grupo que pueda ser afectado a raíz de actos de lucha cumplidos en razón de esta campaña que se inicia.

6. Inteligencia: En todos los distritos se organizará un sistema de inteligencia, al servicio de esta lucha, el que estará vinculado con el organismo central que se creará.

7. Propaganda: Se impedirá toda propaganda de los grupos marxistas máxime cuando se presenten como si fueran peronistas, para confundir. Se impedirá la difusión por todos los medios.

8. Participación popular: Se esclarecerá ante la población de cada lugar cuál es la posición del Movimiento y las motivaciones y sentido de esta lucha; todo ello para suscitar el apoyo y la participación de todos en la misma.

9. Medios de lucha: Se utilizarán todos los que se consideren eficientes, en cada lugar y oportunidad. La necesidad de los medios que se propongan, será apreciada por los dirigentes de cada distrito.3

Como puede verse, estas directivas establecían, sin ambigüedades, la existencia de una guerra librada contra un enemigo nítido: el marxismo y los grupos marxistas. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

21/11/73: Alianza Anticomunista Argentina

Si bien se trata de la organización paraestatal más conocida, la Triple A no operaba solitariamente ni era una extrañeza del gobierno peronista:

[E]l avance más significativo de la violencia paraestatal surgió de la propia interna del peronismo. Incluso antes de Ezeiza ya actuaban ‘patotas’ sindicales vinculadas a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y a otros grupos peronistas de extrema derecha como el Comando de Organización (C de O), la Concentración Nacional Universitaria (CNU), la Juventud Sindical Peronista (JSP) y la Juventud Peronista de la República Argentina (JPRA). A ellos se sumaron los grupos parapoliciales que integraron la Triple A, ligada orgánicamente al poder político peronista; la antigua Alianza Libertadora Nacionalista, grupo peronista de extrema derecha fundado en la década del cuarenta, y otros de alcance local como el Comando Libertadores de América, vinculado al III Cuerpo del Ejército con asiento en Córdoba; el Comando Nacionalista del Norte en Tucumán bajo el control del Comando de la Brigada V de Infantería o el Comando Moralizador Pío XII y el Comando Anticomunista de Mendoza conectados con el jefe de la policía provincial. Estos grupos comenzaron a actuar contra otros vinculados a la Tendencia del peronismo; pero también, de manera más amplia, contra funcionarios del gobierno, militantes sindicales y obreros, políticos y militantes de las diversas izquierdas, parlamentarios de la oposición, abogados de presos políticos, intelectuales, periodistas y otros sectores no necesariamente contestatarios ni ligados a las organizaciones armadas.4

«Ligada orgánicamente al poder político peronista», la Triple A hizo su aparición un mes después de que Perón asumiera su tercera presidencia:

El 21 de noviembre se produjo el primer atentado firmado por la Alianza Anticomunista Argentina y la víctima fue el senador radical Hipólito Solari Yirigoyen, defensor de presos políticos, quien sufrió graves heridas. El senador había criticado duramente la Ley de Asociaciones Profesionales presentada en el Congreso, y a raíz de esa declaración el dirigente de la UOM, Lorenzo Miguel, lo había acusado de ser «el enemigo público número uno del movimiento obrero». Que un grupo que se autodenominaba anticomunista estrenara su sigla intentando matar a un afiliado del Partido Radical demuestra que la consideración del enemigo «rojo» era tan amplia que cualquier persona podía ser víctima de su accionar. Bastaba pronunciarse en contra de cualquier medida del gobierno para quedar ubicado en la ira de alguna banda.5

Llamar «zurdo» o «comunista» a todo opositor no es una creación original de Milei ni una desmesura de algún supuesto delirio psicológico. Perón ya lo había hecho con frialdad razonada, pero acompañando su discurso con escuadrones de la muerte al mando de López Rega, no con usuarios de Twitter que siguen al Gordo Dan. Pero ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

29/5/74: Masacre de Pacheco

Oscar Dalmacio Mesa, delegado de la empresa ASTARSA; Antonio Moses, trabajador de Wobron; y Carlos Domingo Zidda, empleado de la empresa textil ABEA. Los tres eran militantes del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), en General Pacheco6. Los tres fueron secuestrados y acribillados a balazos por un comando de la Triple A.

Fue el diputado Ortega Peña quien blanqueó la situación y, dirigiéndose a militantes del PST, afirmó: «A ustedes los mandó matar Perón, no les quepa la menor duda. Yo sé que si pudieran, también me matarían. Acá no va a haber tregua para nadie».

En esos días fue herido de un balazo y con cuchillo otro militante del PST de Mar del Plata, el dirigente sindical Carlos Petroni, quien logró salvar su vida providencialmente. Por su militancia gremial y política en una ciudad relativamente pequeña, Petroni llegó a conocer de cerca cómo se movían esos grupos.

«En Mar del Plata el Estado estaba dirigido por el terrorismo de la ultraderecha. Prueba de ello es que en proporción a la cantidad de habitantes, esa ciudad tuvo la mayor cantidad de muertos por la triple A», dice Petroni, sobreviviente del ataque.

«Eran varios grupos, Juventud Sindical Peronista, Concentración Nacional Universitaria, parte del Comando de Organización, restos de Tacuara, dirigido por Mario Cámara, algunos de la Alianza Libertadora Nacionalista. Al contrario de otras regiones, no tenían diferencia de tareas. Tenían una dirección militar conjunta. La JSP estaba al mando del camionero Hugo Moyano y de Miguel Landín. En cambio, Alejandro Alfredo Escobedo, dirigente del gremio de Panaderos, figuraba como jefe militar (y así fue identificado por los propios servicios de inteligencia). Otro de los integrantes era Patricio Fernández Rivero, yerno de Carlos Alberto Disandro, profesor de Filosofía y fundador de la CNU. Moyano era aliado de la CNU y dirigido intelectualmente por ese grupo, donde la mayoría eran abogados. Entre ellos limpiaron a todos los izquierdistas de los sindicatos, purgaron la universidad, siempre con apoyo de la policía».7

En esa fecha se cumplían 5 años del Cordobazo, otra efeméride. Trece días antes, Perón había recibido, vestido con su uniforme de General, a Augusto Pinochet, quien regresaba del Paraguay. Perón fue, así, el único presidente constitucional de América que recibió al dictador mientras en el estadio de Santiago de Chile se torturaba y asesinaba a miles de trabajadores. Tras esa reunión, Perón viajó a Paraguay, el 6 de junio, para hablar con otro dictador: Alfredo Stroessner.

Actividad del Partido Obrero, en cuyo posteo de IG dice «En un contexto nacional marcado por el creciente negacionismo de la mano del gobierno de Milei y tratativas para poner sobre la mesa la posibilidad de indultar a los genocidas, es más importante que nunca involucrarnos en la lucha contra la impunidad, por la memoria, la verdad y la justicia». Nada dice sobre el negacionismo peronista, aun teniendo a Carlos Loza entre los panelistas. El PO denuncia la posibilidad de indultar a los genocidas sin recordar que el peronismo efectivamente los indultó. La lucha contra la impunidad no toca al peronismo, la lucha por la memoria no toca al peronismo, la lucha por la verdad no toca al peronismo, la lucha por la justicia no toca al peronismo.

La Masacre de Pacheco conecta el combate peronista contra el marxismo y sus grupos militantes con la simpatía manifiesta por las dictaduras vecinas (lo veremos, enseguida, con la efeméride del Plan Cóndor), cuyas políticas económicas tenían como asesor a un ídolo de los paleolibertarios: Milton Friedman. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

13/10/74: Triple A asesina dos militantes de Política Obrera

Está claro que la Triple A no les pedía a sus objetivos el carnet de afiliación antes de secuestrarlos, torturarlos, asesinarlos y desaparecerlos. Pero nos interesa dejar aquí constancia puntual de los militantes trotskistas porque, con Mariano Ferreyra en 2010, suman 13 los compañeros de esa corriente política asesinados por bandas armadas del peronismo. De manera que nos resulta inexplicable –o, al menos, inexplicado por los dirigentes trotskistas– por qué los partidos que integran el FITU se ponen «a disposición» de esta fuerza política históricamente anticomunista, en sus dichos y en sus hechos8.

El 13 de diciembre de 1974, a plena luz y a la vista de numerosos testigos, un comando terrorista parapolicial secuestró a los compañeros Jorge Fischer y Miguel Angel Bufano, cerca de la fábrica Miluz, donde ambos trabajaban. Dos días después, aparecieron acribillados en un basural del sur del Gran Buenos Aires.

Jorge (Pato) Fischer tenía 23 años, era el delegado general y Miguel Ángel Bufano, de 25, era uno de sus principales activistas. Juntos encabezaron el movimiento clasista de Miluz, que permitió conquistar la dirección de fábrica en 1973, derrotando a la desprestigiada burocracia peronista. Este triunfo dio lugar a un vigoroso proceso de organización sindical de la fábrica y a forjar un sólido frente antipatronal, basado en el método de la asamblea y consulta permanente con los compañeros de fábrica.9

A la izquierda, el afiche con el que Política Obrera denunció la represión del gobierno en 1974. A la derecha, un ejemplo ilustrativo de lo que venimos diciendo: la fuerza política que NO asesinó a ningún militante de Política Obrera y que gobierna medio siglo después de 1976 es «Videla con peluca». Pero la fuerza política que designó a Videla como jefe del Ejército, que asesinó a dos militantes de Política Obrera, que fue el ejecutor de todo lo que enlistamos en esta nota y que gobernó el país 28 de los últimos 35 años de democracia, el peronismo, ni siquiera es nombrada en la nota de tapa de esta prensa, que apenas alude a los «nacionales y populares».

Este aspecto del plan peronista de gobierno era claro: había que terminar con la vanguardia obrera sindicalizada, que no sólo era indómita a la burocracia y sus matones sino que exhibía una palpable inserción en fracciones clave del resto de la clase trabajadora. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

6/11/74: Se decreta el estado de sitio, que duró hasta 1983

El Poder Ejecutivo dictó, el 6 de noviembre de 1974, el estado de sitio en todo el territorio argentino. Fue ratificado el 17 de febrero de 1976. Para no abundar en las innumerables consecuencias que este marco jurídico habilitó, detengámonos en sus efectos para el ámbito universitario.

Oscar Ivanissevich había sido embajador en EE.UU. entre 1946 y 1948, luego ministro de Educación entre 1948 y 1950. En agosto de 1975, Isabel Perón lo convocó nuevamente para tomar a su cargo la cartera educativa:

El ministro denominó a su propia gestión como la «misión Ivanissevich». En un acto oficial Ivanissevich dijo: «nuestra línea de conducta no admite desviaciones. Estamos con Cristo y no estamos en contra de nadie […] a esta verticalidad le hemos entregado nuestras vidas y no nos someteremos a nadie. Es la doctrina de la Iglesia y no cejaremos mientras Dios nos mantenga erguidos». En otra oportunidad resaltó el rol cristiano de la universidad y señaló que la universidad debía ser una «comunidad de amor entre profesores y alumnos». Le expresaron su apoyo públicamente: FEN-OUP, CNU, Alianza Libertadora Nacionalista, JUP-Lealtad y Unión de Estudiantes Argentinos de la UN del Noroeste, entre otras agrupaciones estudiantiles. […]

En noviembre de 1974 se decretó el estado de sitio para todo el territorio nacional por tiempo indeterminado. Los decanos y rectores de las universidades estuvieron obligados a partir de ese momento, a informar a las autoridades policiales o de las fuerzas armadas todas las actividades que se realizaban en las universidades. Por ejemplo, si se realizaban congresos, eventos o jornadas tenían que presentar las listas de participantes y organizadores, todas con números de documentos. En ocasiones, era el rector junto con otras autoridades quienes iban personalmente a la Policía Federal a denunciar a los estudiantes «subversivos». También iban a declarar si recibían amenazas de distinto tipo. En algunas universidades, las autoridades debieron rellenar un formulario por cada docente, adonde tenían que responder por la orientación política e ideas personales. En la UN del Nordeste, por ejemplo, la Gendarmería le solicitó información al jefe del Departamento de Alumnos de una Facultad, sobre ciertos estudiantes: nombres completos, materias que cursaban y qué notas sacaron.

El ministro también promovió el nombramiento de «celadores» y se calculaba que en la UBA fueron más de 1.600 personas que desempeñaron funciones de vigilancia de marcado carácter represivo. Al mismo tiempo, comenzaron a actuar dentro de las distintas Facultades de las universidades, personal uniformado de la Policía Federal. Los efectivos solían elaborar informes detallados, a veces semana por semana, sobre lo que ocurría en las distintas dependencias universitarias. La Gendarmería o la policía, también hacían investigaciones sobre cada una de las autoridades que asumían –rectores y decanos –, intentando definir si eran Montoneros o «anticomunistas».10

Estas son las modificaciones que recibió el decreto de estado de sitio, firmado en democracia: una en febrero del 76, antes del golpe; otra en septiembre del 79, durante la dictadura. El peronismo decretó el estado de sitio y, en noviembre del 83, la dictadura lo levantó. La continuidad jurídica, formal, es un índice revelador de la continuidad política, real.

El estado de sitio decretado y ratificado por el gobierno peronista fue utilizado por la dictadura militar y se mantuvo en vigor hasta el 30 de octubre de 1983, día en que se realizaron las elecciones que consagrarían a Raúl Alfonsín presidente del retorno democrático. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

5/2/75: Operativo Independencia

Implementado en democracia por un gobierno peronista, fue calificado como «genocidio» por la propia justicia burguesa:

El fallo del juez Bejas asegura que el «Operativo Independencia» entrañó un delito de genocidio y que se implementó en Tucumán «un estado de excepción (estado de sitio de hecho) en el que se desconocieron los derechos fundamentales de las personas y se suspendieron en forma absoluta sus garantías, en el marco de un proceso de desapoderamiento de las autoridades políticas-civiles que culminó con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976».

Es decir que, con el argumento de la «lucha anti-subversiva», se agredió alevosamente a la población campesina, privándola de sus derechos más elementales.

Bejas convalidó la posición de la fiscalía acerca de que el Operativo Independencia constituyó una «intervención masiva de las fuerzas armadas y de seguridad en un plan sistemático de exterminio de opositores políticos mediante la utilización del aparato estatal y de control social a través del terror, llevada adelante con la aquiescencia del gobierno civil» de la provincia. […]

La investigación abarcó 269 casos de violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad con apremios y vejaciones, torturas, torturas seguidas de muerte, abuso y violación sexual (a hombres y mujeres) y homicidio, delitos todos abarcados contextualmente por la calificación internacional de genocidio.

El juez señaló además «que las mujeres detenidas clandestinas» en el operativo «habrían sido víctimas de actos que califican como las más graves y reprochables formas de violencia contra la mujer, correspondiendo al Ministerio Público Fiscal ahondar su investigación a fin de visibilizar tales hechos en forma particular y específica».

«… alrededor de un 42% de víctimas fueron obreros y jornaleros del interior de la provincia y sus familiares directos (alrededor de 113 casos), el 15% eran dirigentes sindicales y gremiales vinculados al partido Peronista (alrededor de 40 casos), un 8 % eran comerciantes y personas de oficio del interior de la provincia (alrededor de 20 casos), un 8% eran empleados públicos (alrededor de 20 casos), un 5% de víctimas eran profesionales independientes (alrededor de 12 casos); un 4% eran estudiantes universitarios (alrededor de 10 casos), un 2% militantes de partidos políticos de izquierda (alrededor de 5 casos), y sólo un 7% de víctimas acreditaban alguna vinculación con el ERP/PRT (12 casos) o con Montoneros (4 casos)», detalló.11

La vicepresidenta Victoria Villarruel le entregó a Isabel Perón, en 2024, un obsequio del Senado: un plato ornamental plateado, en honor a quien fuera presidenta de la Cámara entre el 12/10/73 y el 1/7/74.

El Operativo Independencia fue continuado por la dictadura de Videla, pero su responsable política directa, quien tomó la iniciativa como medida de gobierno, la por entonces presidenta Isabel Perón, jamás fue condenada ni procesada ni citada a declarar por este caso (ni por ningún otro crimen cometido por el Estado durante su gobierno). Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

20/3/75: Operativo Serpiente Roja del Paraná

Entre el 9 y el 16 de marzo de 1974, los obreros agremiados en la UOM de Villa Constitución, en la provincia de Santa Fe, habían producido «el Villazo»: un levantamiento triunfal contra la burocracia de Lorenzo Miguel. Ese episodio fue la principal causa de que en la madrugada del 20 de marzo de 1975, 105 vehículos –entre los que sobresalían los Falcon verde oscuro y azul marino– abandonaron la ruta 9 y entraron en Villa Constitución. Pero, ¿cuál era la importancia de esa localidad santafecina situada a pocos kilómetros de Rosario?

Localidad fabril en la que se destacaban, por su envergadura, las empresas Acindar, Metcon y Marathon, las tres propiedades del mismo directorio que presidía José Alfredo Martínez de Hoz, Villa Constitución era conocida por la mayoría de los argentinos, aunque jamás la hubiesen visitado. […]

En noviembre de ese 1974, el triunfo de la Lista Marrón de Piccinini, que se alzó con el 70% de los votos, coronó el «Villazo» y ganó la conducción del gremio en la seccional Villa Constitución.

Vanas habían sido las maniobras y las sucesivas intervenciones enviadas por Lorenzo Miguel a la rebelde seccional santafesina. […]

Aquella fatídica madrugada, un cuerpo de elite de la Triple A, conducido por el excomisario Rodolfo Peregrino Fernández y por el pistolero Aníbal Gordon; un batallón de la Policía Federal a cargo del comisario Antonio «Don Chicho» Fiscchiett; y un selecto grupo de culatas metalúrgicos llegaron a Villa Constitución para terminar con «la soberbia obrera». Allí los esperaban los integrantes de la división de la policía rural provincial, Los Pumas, para no pecar de insuficiencia de fuerzas.

El operativo destinado a cortarle la cabeza a «la serpiente roja del Paraná», como alguna vez había definido Lanusse al clasismo de Villa Constitución, no comenzaba sin embargo en esas horas. Desde meses atrás, la Lista Rosa que representaba al miguelismo y había perdido las elecciones contra la Lista Marrón reclutaba gente para engrosar las filas de la Juventud Sindical Peronista de Villa Constitución, que conducía Raúl Ranure.

Ranure y sus «muchachos sindicalistas» se ocupaban de intimidar y cuando eso era insuficiente, de moler a golpes a delegados y obreros levantiscos que eran señalados por la subgerencia de relaciones laborales de Acindar […]

Ese trabajo preparatorio y de «ablande» se prolongó hasta aquella madrugada del 20 de marzo. Entonces se desató el aquelarre.

La patota se lanzó a recorrer las calles de Villa Constitución secuestrando, golpeando y «desapareciendo» gente. El saldo, al cabo de unos pocos días, y hasta que se declaró una huelga de dos meses, fue de 300 detenciones y 20 desapariciones.

La tropa de asalto había sido fletada en parte desde Buenos Aires y en parte desde Rosario, y en función de cálculos posteriores, según la capacidad de los vehículos, la fuerza de choque estaba integrada por cerca de 400 hombres.

Los interrogatorios y torturas se realizaban dentro de las propias instalaciones de Acindar, en el albergue para trabajadores temporarios, y eran llevados a cabo por el propio Ranure, hombre que, después se supo, no sólo había sido miembro de la Policía Federal, sino también del Servicio de Inteligencia Nacional. Montado en un Ford Falcon celeste sin patente, provisto por Acindar, el jefe de la JSP [Jueventud Sindical Peronista] recorría las calles de la Villa «marcando» gente para que luego la patota hiciese lo suyo. […]

Desde Buenos Aires, con la misión de coordinar los movimientos de la «gente del gremio», Miguel había enviado a uno de sus hombres de confianza, Isidro López; él fue uno de los responsables directos de la mayoría de las muertes que se cobró el Operativo Serpiente Roja del Paraná.

Si bien se ignora con precisión la cantidad de muertos que arrojó dicho operativo, testimonios de testigos presenciales brindados a la Conadep y el posterior hallazgo de los cuerpos permiten asegurar que entre las víctimas estaban Miguel Ángel Lobotti, un obrero de Acindar que fue fusilado el 10 de abril en una cancha de fútbol en Villa Gobernador Gálvez; Rodolfo Mancini, delegado de Metcon, que fue secuestrado el 1 de mayo cuando procuraba abandonar Villa Constitución (su cadáver, torturado y carbonizado, apareció días después en Avellaneda, provincia de Buenos Aires); Julio Palacios, delegado de Acindar, detenido la misma mañana del 20 de marzo, liberado más tarde, secuestrado nuevamente al comenzar octubre y muerto como producto de las torturas (su cuerpo apareció cerca de Villa Amelia, en la provincia de Santa Fe); Carlos Ruescas, operario de Acindar, que fue secuestrado también al comenzar octubre y fusilado días después, tras largas sesiones de interrogatorio. La lista sigue, interminable, entre ellos, los primos Juan Carlos y Domingo Salinas, ambos obreros de Marathon, que cayeron bajo las balas de las patotas a mediados de diciembre; José García, operario de Acindar, uno de los apaleados por la policía y los culatas gremiales en la marcha que la UOM local organizó en repudio de la represión el 22 de marzo (la golpiza «le provocó la muerte»); y muchos más…

Eran los inicios de una brutal tarea de «limpieza». Tras el golpe militar del 24 de marzo, más de 20 personas, entre operarios, delegados y profesionales ligados a la lucha en Villa Constitución, serían «desaparecidos» por los grupos de tareas de la dictadura. Gran parte del trabajo lo habían hecho previamente otros «depuradores» del movimiento sindical argentino.12

La alianza entre las fuerzas armadas y la burocracia sindical no era un secreto. A fines de enero del 75, el secretario general de la CGT, Casildo Herrera, dirigente de la Asociación Obrera Textil, había declarado: «López Rega es un compañero, un hombre del Movimiento Nacional Justicialista… Las FFAA vienen acompañando el proceso y han afianzado su unidad y solidaridad con el pueblo, en especial con las organizaciones sindicales»13. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

4/6/75: Rodrigazo

Néstor Restivo y Raúl Dellatorre, insospechados de militar por el socialismo, dicen en su libro dedicado a esta política puntual del gobierno peronista:

El mega ajuste devaluatorio, conocido popularmente como «Rodrigazo», corrigió de tal modo los precios de la economía que, en el contexto de cambios mucho más amplios en la estructura económica y social local, regional y mundial, partió en dos la historia económica nacional. En su historia, el país atravesó por varios ajustes, algunos en forma de shocks, otros graduales, que supusieron pérdidas patrimoniales para las mayorías y ganancias para pequeños grupos privilegiados. Pero el Rodrigazo no solo inauguró la serie infausta que tuvo lugar entre 1975 y 2001 sino que tuvo la singularidad de quebrar el modelo de país que había regido en los anteriores treinta años a su aplicación.

[…]

Menos de un año después, la dictadura que encabezó Jorge Rafael Videla, y en especial su ministro de Economía, tendrían el camino allanado al menos en parte del ajuste buscado. La corrección del tipo de cambio, el ajuste de los salarios y de las tarifas, junto a otros precios de la economía, ya habían sido hechos. Y con una inflación galopante, más el desgobierno de una presidenta impensable y la violencia desmadrada, muchos sectores pedían orden a gritos.14

No compartimos la idea de que el Rodrigazo haya «quebrado un modelo de país», ya que en ese punto histórico estaba agotada la capacidad del campo (la renta agraria) para sostener el mercado interno argentino. Sí coincidimos en la idea de que hay una probada continuidad entre el Rodrigazo y la dictadura.

El PTS convoca a reflexionar sobre la «relación entre el proyecto de la dictadura y el ajuste que vivimos hoy», salteándose, entre las «contiuidades y rupturas», todos los ajustes peronistas, antes y después del Golpe.

Por su parte, Marcelo Rougier y Martín Fiszbein (otro dueto de socialistas inconcebibles), agregan esta filiación:

A fines de marzo la revista Mercado había publicado un artículo de Friedich von Hayek –Nobel de Economía en 1974–, en el que el economista austríaco sostenía que «toda inflación tiene origen en una demanda excesiva» y que había que «aceptar un cierto nivel de desocupación» y «renunciar a la ilusión de que se puede indefinidamente prolongar la sobreexpansión y dedicarse en cambio, desde ya, a mitigar los sufrimientos». Rodrigo adoptó, en efecto, un enfoque afín al neoliberalismo que ya germinaba en el anti-intervencionismo de Hayek y en el monetarismo de Milton Friedman. El Ministro afirmó con ironía que «si no tocáramos las tarifas y si a ello le sumáramos el déficit fiscal… la mejor industria del país sería la importación de máquinas para fabricar papel moneda». Al igual que Gómez Morales, Rodrigo se proponía aliviar la crisis del balance de pagos y contener el déficit fiscal, pero el nuevo plan de estabilización estaría forjado en la línea ortodoxa de la terapia de shock.

Dos días después de asumir, dispuso una megadevaluación y un considerable aumento tarifario, y anunció una férrea política de austeridad en el gasto que contemplaría como única excepción el mantenimiento del programa de viviendas a cargo del ministro de Bienestar Social.

La estrategia era alentar las exportaciones para resolver los problemas en el frente externo. El ajuste recesivo que Hayek proponía para aplacar las tensiones inflacionarias que estallaron a nivel mundial con la crisis del petróleo tenía en la Argentina un escenario particular. 15

Milei con Perón, un solo corazón… Las relaciones estrechas no se detienen allí, porque, tal como nos recuerdan Restivo y Dellatorre, Celestino Rodrigo tuvo un «compañero principal en el programa económico de 1975: Ricardo Zinn». ¿Y hasta dónde llegan las actividades de Zinn? Hasta el gobierno peronista de los años 90:

A su hábil muñeca se le adjudican los diseños de privatización de tres empresas emblemáticas: YPF, ENTEL y Somisa, en las dos últimas acompañando a María Julia Alsogaray…16

El Rodrigazo no fue el primer ajuste implementado por un gobierno peronista (el primero fue el segundo Plan Quinquenal17), pero fue el más profundo de la historia hasta entonces, sólo superado por la devaluación de Duhalde en 2002. En el podio histórico de los planes de shock, Milei obtuvo la medalla de bronce, mientras que el peronismo conquistó la de plata y la de oro. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

3/9/75: Designación de Videla como jefe del Ejército

No fueron Macri, Milei, Villarruel ni los demás personajes que hoy el peronismo progre gusta llamar «amigos de Videla». No fue el gobierno «fascista» de La Libertad Avanza. Fue un gobierno peronista. El 3 de septiembre de 1975, por decreto 3130/75, el general Jorge Rafael Videla fue designado comandante del Ejército. Diez días después Isabel se tomaría un mes de licencia. El gobierno quedó entonces en manos del presidente del Senado, Ítalo Luder. ¿Y quiénes eran sus ministros reales?

[E]l verdadero gabinete de Luder pasó a ser el triunvirato militar de Videla, Massera y Fautario. Un ataque sangriento de Montoneros a un regimiento de Formosa fue la excusa para que Luder y el triunvirato avanzaran en el andamiaje represivo.18

El 17 de octubre de 2024, Día de la Lealtad Peronista, el gobierno de Milei inauguró un busto de Isabel Perón en el Salón de las Provincias del Senado de la Nación.

Las continuidades entre el régimen democrático y el régimen dictatorial, entre el gobierno de Perón y el gobierno de Videla, son inocultables. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

5/9/75: Masacre de La Plata

La Triple A secuestró, torturó y asesinó a otros 8 militantes del PST. El militante socialista Manuel Martínez escribió en la revista Herramienta:

Roberto Loscertales (Laucha), Adriana Zaldúa, Hugo Frigerio, Lidia Agostini y Ana María Guzner Lorenzo terminaron de cenar la noche del 4 de septiembre y decidieron ir a Petroquímica Sudamericana (hoy Mafissa), una fábrica cercana a La Plata que en ese momento estaba ocupada por sus trabajadores en conflicto. Llevaban un fondo de huelga que el PST había recolectado solidariamente. Nunca llegaron. El auto en el que viajaban fue interceptado en el camino por la Triple A. Sus cuerpos, con marcas de tortura y desfigurados, aparecieron al día siguiente en La Balandra (Berisso), a 26 kilómetros de La Plata, prácticamente a orillas del río. Hubo diversas reacciones, la más importante fue la paralización de actividades en el Ministerio de Obras Públicas, donde trabajan Adriana y Hugo, este último era un dirigente reconocido desde la huelga de los estatales de 1973.

Me resulta imposible olvidar el ambiente de consternación y de bronca que aquel día se vivía en el local del PST, en la calle 54, entre 8 y 9, a pocas cuadras de la Plaza San Martín y de la Casa de Gobierno. Recuerdo como si fuera hoy el rostro de Oscar Lucatti, nuestro querido Oscarcito: no podía creer lo que había pasado. Antes de promediar la tarde, él, Carlos Povedano y Patricia Claverie salieron del local a repartir volantes que denunciaban el crimen. Fueron secuestrados en la esquina, a plena luz, en un Fiat 125. Horas después sus cuerpos aparecieron en un descampado en las afueras de La Plata.

En la Casa de Gobierno, adonde fuimos con el histórico abogado socialista Enrique Broquen y las hermanas de Adriana, nos dijeron que no estaba el gobernador Victorio Calabró, hombre de la UOM y de Lorenzo Miguel, que había sucedido forzadamente a Oscar Bidegaín. Pero tampoco había algún ministro o un secretario, ninguna autoridad política ante quien hacer alguna denuncia. No había nadie, pero no había «vacío de poder». La ciudad estaba en manos de la Triple A, íntimamente emparentada con la Policía Bonaerense. Y semejante «liberación de la plaza» tenía como objetivo –nos quedó claro de inmediato– que las bandas parapoliciales actuaran con total impunidad secuestrando y matando a nuestros compañeros. Comprendiendo la difícil situación decidimos no hacer una masiva convocatoria para despedir a los nuestros. De todas maneras, algunos centenares nos dimos cita en el punto de partida de su último viaje. Convencidos de nuestra causa revolucionaria, sobreponiéndonos al dolor, los despedimos agitando las banderas de la vida. Recuerdo las palabras de Ernesto González, en nombre de la dirección nacional del PST. Tengo presente mi discurso iracundo delante del féretro de Adriana, con quien había compartido tantos pasajes de la militancia y de la lucha en el movimiento estudiantil, pero también su amistad y su casa, en 11 y 32, cuando vivía con Marcelo Pérez Roig, tiempo después secuestrado y desaparecido por la dictadura. Nunca podré olvidar que mientras la despedía a viva voz, sin micrófono, sacando fuerzas desde el fondo de mi alma para resaltar su trayectoria, estaban a mi lado Graciela, Susana y Nora, las tres hermanas de Adriana, las tres militantes, íntegramente revolucionarias, entregadas a la causa del socialismo y la liberación humana.19

Un acto de homenaje realizado en 2012 dejó más testimonios:

«Es una masacre impune, nunca se abrió una causa ni se juzgó a nadie de esa patota de la Triple A que los secuestró y fusiló porque no sobrevivió ninguno, pero antes habían estado detenidos en una comisaría, hay elementos para investigar los hechos», dijo Carlos «Titín» Moreira, ex militante del PST y actual del PTS. «Fue un crimen del gobierno de Isabel con la derecha peronista, estaban Antonio Cafiero y Carlos Ruckauf de ministros, y en la provincia se había ido Oscar Bidegaín y tampoco estaba Victorio Calabró, era tierra de nadie para nosotros, fue el golpe más duro que recibimos en democracia», recordó, y mencionó que el PST tuvo 16 desaparecidos en ese período y un centenar durante la dictadura.

En tanto, el MST de La Plata afirmó que «son importantes los homenajes, pero también es fundamental investigar y castigar a los culpables, y en ese sentido este gobierno y los anteriores han querido instalar que la represión comienza con el golpe militar del ’76, dejando en el olvido la antesala de ese infierno que fueron las bandas fascistas como la Triple A, la CNU y otros grupos de ultraderecha que durante el gobierno del PJ se llevaron a más de dos mil compañeros, por eso pretendemos una memoria entera y buscaremos el juicio y castigo a los asesinos y sus cómplices».20

El MST impulsando la unidad con los asesinos de sus propios compañeros.

Susana Zaldúa, hermana de una de las compañeras asesinadas, declaró:

La Plata estaba en manos de la Triple A… Inmediatamente que nos enteramos de los primeros cinco muertos, la dirección del partido y mi familia van a entrevistarse con Calabró. No está. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Calabró, no está. Piden por el vicegobernador, no está. Piden por el ministro, no está. Van a ver al jefe de policía, tampoco está. No había absolutamente nadie. Sólo una secretaria. De modo que en La Plata no había ninguna autoridad. Absolutamente ninguna autoridad. […] Yo creo que el ataque era a todo el que se oponía a los planes económicos del gobierno, que en última instancia fueron la antesala de lo que estamos viviendo hoy. Porque necesitaron aniquilar a esa vanguardia, para poder aplicar los planes después con todo. Entonces, todos los que se oponían evidentemente podían ser blancos de un ataque.21

La masacre de La Plata es un episodio que obliga a indagar sus condiciones de posibilidad y sus agentes de realización. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

6/10/75: Decretos de aniquilamiento

Firmados por Ítalo Luder, Antonio Cafiero y Carlos Ruckauf, entre otros miembros del gabinete nacional, los decretos 2770/75, 2771/75 y 2772/75 extendieron a todo el país, bajo el mando directo de las Fuerzas Armadas, la política represiva de «neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos» iniciada con el Operativo Independencia en Tucumán.

Este podcast elaborado por un centro de estudios históricos narra cómo las organizaciones políticas de izquierda resistieron al horror. Y el horror comenzó el 24 de marzo de 1976. Nada dicen sus episodios acerca del horror prodigado por el peronismo inmediatamente antes del Golpe. El episodio dedicado al PST, por ejemplo, ni siquiera dice quién gobernaba antes de la dictadura y, a juzgar por esa misma descripción, las “bandas paraestatales” eran anónimas y sus responsables políticos no merecían ser señalados en el podcast.

A fines de 2006, un juez federal de Mendoza ordenó la detención de Isabel Perón y sus ministros, entre ellos Carlos Ruckauf y Antonio Cafiero, por la desaparición de Héctor Aldo Fagetti Gallego (acontecida en febrero de 1976).

Apenas se conoció la decisión del juez, la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, dijo que le parecía «espectacular» porque apunta a «una parte de la historia tapada, negra, oscura, donde empezó el horror». Mabel «Tati» Almeida, de Madres Línea Fundadora, cuyo hijo Alejandro desapareció en junio de 1975, confesó una «tremenda emoción» y graficó: «Es la punta del ovillo». «Esta palabra tremenda que es “desaparecido” ya la empezábamos a usar las madres antes del golpe militar», recordó Almeida.

El abogado Rodolfo Yanzón, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, alienta «que se avance sobre las responsabilidades que pueden haber tenido los integrantes del gobierno de Isabel Perón en la represión previa al 24 de marzo de 1976, fundamentalmente en Tucumán», donde se inició la intervención del Ejército con el primer decreto de aniquilamiento. Pero a la vez el letrado sugiere tener en cuenta que «algunos militares suelen admitir que todo lo que ocurrió durante la dictadura realmente ocurrió, los centros clandestinos, las torturas, las desapariciones y las muertes, diciendo que fue dentro de la legalidad de los reglamentos militares y los decretos de Isabel Perón». «No descarto –advierte Yanzón– que la decisión del juez Acosta, a quien denuncié por haber participado en apremios ilegales contra un detenido, se trate de una operación tendiente a forzar el debate que quieren los militares.»22

Las declaraciones de Bonafini y Almeida dan prueba del cambio en las posiciones de ciertos organismos de DDHH en las últimas dos décadas: del recuerdo de la continuidad entre el gobierno peronista y la dictadura, a su desmemoria. Muestran, también, que lo que estamos diciendo en esta publicación no tiene nada de original. Además, vemos que la nota de Página/12 intenta, desde su título («Qué hay detrás del pedido de captura de Isabelita»), sembrar la idea de que investigar al gobierno peronista de 1973-1976 daría apoyo a la interpretación de los milicos. Es decir, en lugar de repudiar las medidas antiobreras y anticomunistas ejecutadas por ambos regímenes (el democrático burgués y el dictatorial), el principal medio gráfico del progresismo necesita establecer un corte insalvable entre ambos para seguir defendiendo una fracción burguesa: la representada por el peronismo.

Afiches que aparecieron en el barrio de Constitución a comienzos de 2007, con la firma de La Fraternidad y el sello de las 62 Organizaciones.

Durante enero de 2007, aparecieron en el barrio porteño de Constitución afiches con la frase «NO JODAN CON PERÓN», firmados por el sindicato ferroviario La Fraternidad (cuyo secretario general era Oscar Maturano), con el sello de las 62 Organizaciones (por entonces bajo el liderazgo de Gerónimo «Momo» Venegas). Eduardo Duhalde se ofreció como abogado defensor de Isabel, mientras que Hugo Moyano se reunió con Néstor Kirchner para hablar del tema. La crónica del sinuoso y barroco Mario Wainfeld narró por esos días:

El líder camionero dialogó en estos días con el Presidente y, según comentó a sus circunstantes, le señaló su preocupación por el avance de las causas judiciales y las discusiones sobre Juan Domingo Perón. La versión se completa diciendo que Kirchner lo tranquilizó diciendo que era un tema judicial sin intencionalidades políticas detrás.

El Gobierno, empero, se preocupa un poco más de lo que confiesa por esa polémica. Carlos Kunkel, que no da puntada sin nudo, eximió a Perón y hasta a Isabel (¡!) de vinculaciones con la Triple A, en una intervención que tributa más a su rol de soldado kirchnerista que a una lectura histórica verosímil. En el Gobierno nadie replicó la sobreactuación de Duhalde, lo que no prueba que no lo haya molestado sino que no encontró una respuesta adecuada a sus tácticas que no son lineales…23

Al margen de las maniobras de apriete y negociación entre fracciones burguesas, el episodio no deja lugar a dudas acerca del compromiso entre el peronismo, los crímenes contra la clase obrera perpetrados antes de la dictadura y el marco jurídico decretado por el gobierno democrático que continuó en vigencia durante la dictadura. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

25/11/75: Plan Cóndor

Se lo suele señalar como un plan represivo y asesino, pergeñado por EE.UU. y las dictaduras del Cono Sur. Pero se suele omitir que la iniciativa fue del peronismo, no de la Junta presidida por Videla:

A fines de los años sesenta Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Perú estaban gobernados por dictaduras militares. Brasil fue uno de los pioneros en iniciar el péndulo cívico militar en 1964, pero fue sobre todo a partir de 1968, con la asunción de Artur da Costa e Silva, cuando se agudizó la represión sobre la militancia y muchos brasileños perseguidos optaron por buscar refugio en aquellos escasos territorios donde aún había democracia: Chile y Uruguay. En 1972, según cálculos del propio gobierno chileno, aproximadamente cinco mil personas habían llegado a ese país buscando refugio de las dictaduras de la región.

En verdad, los estados latinoamericanos habían comenzado tempranamente a dar forma operativa a un aparato clandestino de inteligencia, iniciativa que diversas investigaciones identifican como el comienzo de la Operación Cóndor o Plan Cóndor y que incluyó acciones de inteligencia y operativos transfronterizos, entrega de perseguidos políticos, secuestros, desapariciones, torturas y muertes. La evidencia empírica y documental muestra que si bien el plan se institucionalizó en noviembre de 1975 en Chile, la colaboración entre las fuerzas militares ya estaba en marcha bastante antes de esa fecha. […]

[E]n febrero de 1974, ya con Perón presidente, se realizó en Buenos Aires una reunión de la que participaron los jefes policiales y militares de varios países del Cono Sur. Curiosamente, esta reunión se llevó a cabo en el único país de la región en el que existía un gobierno democrático. En un documento de la Central de Inteligencia Estadounidense (CIA) de 1976, hoy desclasificado, se lee: «A principios de 1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de objetivos subversivos. Desde entonces… los argentinos han conducido operaciones contra subversivos en conjunto con los chilenos y uruguayos».24

Perón, vestido con el uniforme de General, recibe a Pinochet en la Base Aérea de Morón el 16 de mayo de 1974. Recordemos que, semanas después del golpe contra Salvador Allende, el gobierno de Perón le vendió armas (proyectiles, ametralladoras PAM y pistolas Browning) a Chile.

Estos antecedentes, que prueban la continuidad capitalista, burguesa, entre regímenes democráticos y dictaduras, culminan en la formalización del Plan Cóndor.

el 25 de noviembre de 1975, oficiales de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay se reunieron en Santiago, la capital chilena, para establecer lo que denominaron el «Sistema Cóndor».

Mejor conocido como Operación Cóndor o Plan Cóndor, se trataba de una red de terror transnacional secreta que permitía a los regímenes represivos de estos países perseguir a opositores en el exilio.

Dejó un legado de tortura, así como cientos de secuestros, desapariciones y asesinatos.

El Sistema Cóndor se construyó sobre tres pilares operativos principales.

Primero, toda la información de inteligencia sobre presuntas actividades subversivas en la región se centralizaba en una base de datos en Santiago.

Segundo, un canal de comunicaciones encriptado permitía a los agentes estatales comunicarse de forma secreta y eficiente.

Y tercero, la denominada Oficina de Coordinación y Comando Avanzado supervisaba las actividades operativas conjuntas.

Argentina, Chile y Uruguay también establecieron la unidad Teseo contra los exiliados de esos tres países que vivían en Europa.25

En efecto, fue un plan de EE.UU., las dictaduras del Cono sur… y el gobierno peronista de la impune Isabel, bajo un régimen democrático burgués. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

5/3/76: Plan Mondelli

En un discurso transmitido por cadena nacional, el ministro de economía Emilio Mondelli anunció el «Plan de Emergencia Económica»: disponía aumentos en las tarifas de los combustibles, servicios públicos y transporte de hasta el 150%, un incremento salarial del 12%, una devaluación del peso del 22%, así como también una «tregua social» de 180 días durante la cual los diferentes sectores «deberían postergar todas las reclamaciones».

El ministro declaraba que no tenía un plan, sino tan sólo «medidas», y la presidenta parecía ante todo preocupada por mantener cierta imagen de dignidad frente al final que se avecinaba. «No me lo silben mucho al pobre Mondelli», pedía a los sindicalistas. El déficit fiscal ya estaba totalmente fuera de control, habiendo llegado a lo largo de 1975 a la inédita cifra de 12,4% del PBI. En marzo, el incremento de precios alcanzó un ritmo técnicamente hiperinflacionario: por primera vez en la historia, los precios mayoristas aumentaron más del 50% en un solo mes.26

Las reacciones de los organismos gremiales de la clase obrera fueron inmediatas. Por citar un solo ejemplo, la declaración de la Coordinadora de obreros gráficos de Chacarita, Almagro, Parque Patricios, Centro y Barracas respondió:

Como si fuera poco lo que los trabajadores hemos sufrido ya, bajo los efectos de la crisis económica, propia de este sistema de explotación, el gobierno de Isabel impone un nuevo plan económico de emergencia, destinado una vez más a comprimir el salario de los trabajadores, para mantener las ganancias de quienes nos explotan.

Pero el plan Mondelli no tiene nada de nuevo, ya que es solo el intento de reeditar aquel rodrigazo que derrotamos con las movilizaciones de junio y julio del año pasado. Pero desde entonces, los míseros aumentos salariales y el alza incesante del costo de vida, han reducido en más del 40% el poder adquisitivo real de nuestros salarios.

Es tan claramente antiobrero este plan que hasta la burocracia sindical, presionada por las bases, se opuso en principio a su aplicación, pero ¿hay alguna diferencia entre un 2% y un 20%, cuando los menores aumentos de precios son de un 100%?

Los dirigentes nacionales de la C.G.T. que han avalado el plan «reformado» demuestran otra vez que solo son secuaces de este gobierno de los patrones.27

Un plan de ajuste brutal con hiperinflación y bandas parapoliciales en pleno régimen democrático. Sólo el partido del orden burgués podía hacerlo. Ni a Milei ni al peronismo les conviene esta conmemoración. Entonces… ¡Chau, efeméride!

Marzo de 2026: Basta de amnesia

En el marco de un proyecto UBACyT, con auspicio del CONICET, Inés Izaguirre dirigió un equipo de investigación cuyos resultados se exponen en el libro Lucha de clases, guerra civil y genocidio en la Argentina 1973-1983 (Antecedentes. Desarrollo. Complicidades). Allí se registran 1.787 militantes asesinados durante el tercer gobierno peronista. Casi 1.800 muertos en la calle, a manos de bandas paraestatales, bajo el régimen democrático burgués. Si tanto conmueve «la crueldad» de los gobiernos, ¿cuánta crueldad se puede contabilizar desde el 20 de junio de 1973 hasta el 23 de marzo de 1976? ¿Cuánto infierno le infligió la burguesía a la clase obrera durante esos 33 meses, hace medio siglo? ¿Y por qué no hubo cincuentenarios de conmemoración durante los últimos 33 meses?

Por todo lo expuesto decimos que estos últimos fueron 33 meses de alivio creciente para el progresismo.

33 meses de omisión cínica del peronismo.

33 meses de olvido puntilloso, deliberado, militante.

33 meses de concesiones a la perspectiva burguesa.

33 meses reforzando la idea de que los males en este país comenzaron el 24 de marzo del 76.

33 meses de ocultamiento de las atrocidades que el peronismo cometió contra la clase trabajadora.

33 meses de oportunidades perdidas por las organizaciones socialistas para disputar la interpretación del pasado.

33 meses de negacionismo peronista.

33 meses de negacionismo libertario.

33 meses de silencio burgués.

Después de más de 40 años, el peronismo logrará en 2026 apropiarse por completo de la Plaza de Mayo para un 24 de marzo. Había ocupado la mitad 20 años atrás, de la mano de Schoklender y la soja a 600 dólares. Durante los 15 años previos no la pisaban siquiera, pues se hallaban ocupados en indultar a Videla, Massera, Agosti, Camps y demás milicos de la dictadura. Y antes tampoco la pisaban, pues tenían las energías puestas en premiar con un exilio dorado a su jefa, la jefa de la Triple A, Isabel Perón.

Para el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, la lucha por la memoria, la verdad y la justicia absuelve al peronismo. Por eso marcha en unidad con los asesinos de nuestros compañeros.

Por supuesto que nos indigna, como nos duele y desconcierta. Nos subleva que los herederos del Brujo López Rega hayan logrado que este 24 de marzo no podamos manifestar nuestro repudio a los asesinos en la Plaza, porque ellos mismos estarán allí: la mitad del lado de la Casa Rosada, la otra mitad del lado de la Pirámide de Mayo.

Por supuesto que nos indigna, como nos duele y desconcierta. Nos subleva que la inmensa mayoría de la izquierda olvide a los asesinos eficientes de nuestros compañeros y marche con ellos, contra una intención asesina todavía no ejecutada.

Durante la última semana intentamos hacer algo en la calle, organizar alguna acción pública. Pero ni tenemos fuerzas suficientes para hacerlo solos ni encontramos interlocutores dispuestos. Nos quedaremos en la soledad antes de recurrir a las malas compañías. No haremos cualquier payasada con tal de «hacer algo». Somos –queremos ser– serios militantes socialistas.

Pero no hacer algo en la calle no equivale a no hacer nada. Esta extensa nota explica el otro 24 de marzo, el que es continuidad y profundización del Rodrigazo y la Triple A. El que se extiende en el pacto con Isabel Perón y el indulto hasta alcanzar la cesión de un campo de concentración, por el gobierno de Alberto Fernández, para convertirlo en un espacio para el relajo y el esparcimiento.

Trabajamos mucho para reconstruir las efemérides olvidadas. En particular, las fechas y circunstancias en que nos mataron compañeros. Esos compañeros hoy olvidados por una izquierda más preocupada en no ofender al peronismo y coquetear con él.

Nuestra reseña crítica del libro de Myriam Bregman ya exponía la estrategia de coqueteo del PTS con el peronismo.

A veces, la calle debe esperar.

La militancia, como el agua, tarde o temprano encuentra su cauce.

La memoria tiene que afincarse, primero, en las cabezas.

NOTAS:

1 Hemos argumentado este carácter de «principal enemigo de la clase obrera» en muchísimas notas. Por ejemplo: a) «Fascismo: un tema pop de la izquierda»; b) «Ante el ballotage: ¿Eterno resplandor de una mente sin recuerdos?» ; c) «El orgullo de la marcha 1F: Gran acto de Axel Kicillof, tras ajustar a los médicos y gasear a los más pobres»; d) «Wado-Manzur: la fórmula esperada»; e) «Alberto no es lo otro del peronismo»; f) «Sobre Conocer a Perón, de JM Abal Medina»; g) «Camellos en Panamá: Borges, Perón y los peronistas»; h) «La violación: peronismo, patriarcado y capitalismo”; i) «El hacha de Perón: la creación del impuesto al salario”; j) «¡Abran los archivos! Entrevista con Carlos Loza”; k) «24 de marzo, de memoria y de lucha (Contra el negacionismo peronista)»; l) «Mad Max: la educación argentina antes del váucher»; m) «Los que afilaron la motosierra no son los que pueden detenerla (Estado, gobierno peronista y precarización)”; n) «¿Dónde está el peligro? »; ñ) «La cultura (peronista) es la sonrisa (burguesa)»; o) «Feminismo no vota perucas»; p) «La discalculia peronista (Parte 3): Apalear chanchos para detener la lluvia»; q) «En sentido contrario a la burguesía: promover la desconfianza generalizada».

2 Horacio Verbitsky, Ezeiza, Buenos Aires, Contrapunto, 1986, pp. 9-14. En la p. 28 se presenta una prueba irrefutable del antiimperialismo peronista: «Con asistencia técnica y financiera de Estados Unidos comenzaba a organizarse la AAA, reedición del Plan Phoenix, aplicado en Vietnam para suprimir a 10.000 opositores. Su ensayo general se había escenificado pocos meses antes, el 20 de junio, en Ezeiza».

3 El documento completo está en Marcelo Larraquy, López Rega: el peronismo y la Triple A, CABA, Sudamericana, 2018, pp. 519-3.

4 Marina Franco, Un enemigo para la nación. Orden interno, violencia y «subversión», 1973-1976, Buenos Aires, FCE, 2021, pp. 59-60.

5 Sergio Bufano y Lucrecia Teixidó, Perón y la Triple A, Buenos Aires, Sudamericana, 2015, pp. 193-4.

6 Pusimos un diagrama de las filiaciones entre el PST (1972) y los actuales partidos trotskistas en la nota «Divergencia gremial con unidad política: la fórmula trotskista de la impotencia estratégica».

7 Sergio Bufano y Lucrecia Teixidó, Perón y la Triple A, Buenos Aires, Sudamericana, 2015, pp. 341-2.

8 Véase cómo desarrollamos nuestra perplejidad en «CFK condenada: sus tropas menguantes soñando con un 17 de octubre y el trotskismo con participar en él» y en «La tía de López: Myriam Bregman y el misterio de las desapariciones en democracia sin responsables políticos cuando gobierna el peronismo».

9 Viviana de Fischer, «En memoria de “Pato” Fischer y Miguel Ángel Bufano», nota publicada en Prensa Obrera el 30 de noviembre de 2024.

10 Laura Graciela Rodríguez, «La universidad durante el tercer gobierno peronista», ponencia presentada en las VIII Jornadas de Sociología de la UNLP. Departamento de Sociología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, La Plata, 2014, pp. 13-4.

11 Extraído de «Operativo Independencia: Videla, Mario Menéndez y casi medio centenar de represores procesados», nota publicada por la agencia nacional de noticias Télam, el 28 de diciembre de 2012.

12 Jorge Zicolillo, La era de los culatas (La derecha peronista y el patoterismo sindical), CABA, Ediciones B, 2013, pp. 65-9. Con muchos menos detalles, Héctor Löbbe, ofrece un relato coincidente en Clase obrera e izquierda en la Coordinadora de Zona Norte del Gran Buenos Aires (1975-1976), Buenos Aires, CEICS-Ediciones ryr, 2009, p. 94.

13 Santiago Senén González, Diez años de sindicalismo argentino (De Perón al Proceso), Buenos Aires, Corregidor, 1984, p. 37.

14 Néstor Restivo y Raúl Dellatorre, El rodrigazo, CABA, Capital Intelectual, 2016, pp. 13 y 28.

15 Marcelo Rougier y Martín Fiszbein, 1973-1976: La frustración de un proyecto económico, edición en PDF, pp. 84-5.

16 Néstor Restivo y Raúl Dellatorre, El rodrigazo, CABA, Capital Intelectual, 2016, p. 63.

17 Véase el apartado «Peronismo» en nuestra nota «Reforma laboral. Ni esclavista ni fascista ni imperialista: capitalista».

18 María Seoane y Vicente Muleiro, El Dictador: la historia secreta y pública de Jorge Rafael Videla, Buenos Aires, Sudamericana, 2001, p. 51.

19 Manuel Martínez, «A 39 años de la Masacre de La Plata», nota publicada en revista Herramienta el 11 de septiembre de 2014.

20 «Homenaje a ocho militantes del PST», nota publicada en Página/12 el 6 de septiembre de 2012.

21 Edgardo y M.V., «Masacre de La Plata: tras sus huellas», nota publicada por la revista Socialismo o Barbarie, Año 1, núm. 3, septiembre-octubre 2000. Publicamos otro testimonio en «Memoria completa: Rodrigazo, Triple A y Plan Cóndor (50 años recordando al peronismo en el gobierno)».

22 Irina Hauser y Victoria Ginzberg, «Qué hay detrás del pedido de captura de Isabelita», nota publicada en Página/12 el 5 de noviembre de 2006.

23 Mario Wainfeld, «No jodan con Perón», nota publicada en Página/12 el 28 de enero de 2007.

24 Sergio Bufano y Lucrecia Teixidó, Perón y la Triple A, Buenos Aires, Sudamericana, 2015, pp. 257-9.

25 Francesca Lessa, «Qué fue el Plan Cóndor, el sistema secreto de las dictaduras sudamericanas para perseguir a los exiliados políticos creado hace 50 años», nota publicada en BBC News, el 29 de noviembre de 2025.

26 Pablo Gerchunoff y Lucas Llach, El ciclo de la ilusión y el desencanto (Políticas económicas argentinas de 1880 a nuestros días), Munro, Paidós, 2018, pp. 403-4.

27 «Los gráficos repudiamos el Plan Mondelli», archivo del Centro de documentación de las organizaciones político-militares argentinas El Topo Blindado.

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