ROMPER UNA LANZA POR LOS MILITANTES Y LA ORGANIZACIÓN (Sobre la Carta Abierta y los asesores letrados)

Con el compañero Ariel Petruccelli no hemos logrado tener una conversación directa sobre nuestro planteo en relación con la Carta Abierta. Sin embargo, nos ha mencionado en un texto que le publicó Ideas de Izquierda. Como no estamos en condiciones de elegir los debates ni el terreno en el que se concretan, responderemos por este medio.

En su nuevo texto, Ariel aclara varias cuestiones que no eran evidentes en la Carta Abierta, aunque estaban sugeridas. Por empezar, hay una extensa introducción en la que se repasan, «con cauteloso entusiasmo», las repercusiones que obtuvo la carta. Entre esas repercusiones no figura la de su principal destinatario. Porque, al menos formalmente, la Carta Abierta no está dirigida a compañeros chilenos, a Eduardo Sartelli o Rolando Astarita, al MST o Convergencia Socialista. Ni a nosotros. La Carta está dirigida al FITU y su principal destinatario es el dueño del «fenómeno» que se intenta aprovechar: la ascendente popularidad de la figura de Myriam Bregman. Estamos hablando, claro, del PTS.

La Carta le presenta varios planteos al PTS. Planteos programáticos, como ciertas medidas de gobierno («agricultura ecológica», «industria de bienes duraderos en contra de la obsolescencia programada») y ciertas medidas transicionales («la derogación del conjunto de leyes y decretos anti-obreros y antipopulares del actual gobierno»[1]). Y planteos organizativos, como los «comités de lucha» a «impulsar en todos lados». A ninguno de estos planteos el PTS ha respondido. De manera que resulta extraño hablar de repercusiones «exitosas» cuando el destinatario principal no acusa recibo.

Salvo, eso sí, que reconozcamos lo siguiente: no hay ningún cuestionamiento hacia la línea y la organización del PTS. Si asumimos esto, entonces se vuelve inteligible que el ofrecimiento final de la Carta Abierta, «Quedamos a vuestra disposición para lo que juzguen conveniente», haya sido tomado al pie de la letra por el PTS, arrojando a los firmantes en defensa de la línea del partido sin que éstos recibieran a cambio algo más que repercusiones ajenas y un lugarcito en Ideas de Izquierda donde estampar la firma individual.

Analicemos todo esto.

Tres listas troscas

Acaso los firmantes de la Carta Abierta previeron que no le moverían un pelo al PTS, ya que admiten:

…la repercusión ha sido mayor y más positiva de lo que cualquiera de nosotros (viejos luchadores más acostumbrados a la marginalidad o la intrascendencia que a las repercusiones «exitosas») pudo haber imaginado mientras escribíamos el texto.

En otras palabras, los firmantes de Carta Abierta no imaginaban que el PTS pudiera cambiar su política a instancias de cuatro personas que leen mucho y le explican al partido lo equivocado que está. Coincidimos, pues, en ese reconocimiento: el objetivo de la Carta nunca fue cambiar la política del PTS. El verdadero objetivo, revelado en la alegría por tanta repercusión ajena al destinatario formal, es el mismo que impulsa a la Asamblea de Intelectuales Socialistas: ser una espada independiente en las batallas que libra el PTS, sin someterse a la disciplina militante de la organización, cuando han sido esa disciplina y esfuerzo militantes los que han conseguido posicionar a Myriam Bregman en las encuestas.

Ahora bien, en rigor de verdad hay que decir que el PTS sí ha respondido a los planteos de la Carta Abierta. Y lo ha hecho de manera categórica. Al planteo de ampliar las bases orgánicas del frente electoral, por ejemplo, el PTS respondió –una semana después de recibida la Carta– con una acción absolutamente contraria. Organizó un 1° de Mayo en ruptura con el tradicional acto conjunto del FITU, rehusó marchar en el espacio público con el resto de los trabajadores y montó una ceremonia propia, en el microestadio cerrado de Ferro, alrededor de la figura de Bregman. Si los firmantes de la Carta consideran que es necesario ampliar la base de sustentación del fenómeno, los dueños del fenómeno constituyen el primer obstáculo para avanzar con esa aspiración estratégica: el PTS va en sentido opuesto y se lo ha hecho saber a la Carta de manera factual y contundente.

También hay que decir que este 1° de Mayo expresó algo mucho más profundo y ordinario. No hay ninguna encuesta de opinión, ningún consejo de eruditos, ninguna guía epistolar que pueda resolver el problema que tantas veces analizamos[2]: toda la actividad cotidiana del FITU se orienta hacia la más implacable pelea interna entre cuatro partidos que comparten programa, tradición y estrategia. Esta orientación a la beligerancia intestina permanente explica que los cuatro partidos trotskistas no sean capaces de crear una agrupación gremial común para luchar por cosas básicas en los lugares de trabajo. Las listas «pluri» y «multi» color no son la expresión de una amplitud movediza, atenta a las protestas de la experiencia, sino del faccionalismo sosegado más burdo. No son un paso adelante en la unidad de los proletarios, sino la borgeana unidad del espanto ante la amenaza de quedar electoralmente relegados. Este gag de los Monty Python («odiarse» entre trotskistas más que a los enemigos de clase: divididos el 1° de Mayo; en unidad con el peronismo en la marcha del 24 de Marzo), lleva más de una década de duración y se intensifica día a día: en septiembre de 2025, pocos meses antes del cierre de FATE, tres listas troscas compitieron en el SUTNA, con acusaciones muy graves entre ellas.

Esa dinámica de diáspora y frente que caracteriza a la tradición trotskista se combina con el coqueteo hacia (y las simpatías por) el partido del orden burgués, principal enemigo de la clase trabajadora. La respuesta de Ariel Petruccelli nos reprocha esta caracterización. Dice que redactamos nuestra intervención en el debate «desde una perspectiva analítica que me parece muy poco sustentada: que el FIT-U es cuasi peronista». Curiosamente, quien se declara (en esa misma respuesta) impulsor del «debate fraterno», del «debate de ideas», del «debate franco y directo», borra de un plumazo el sustento de nuestra afirmación de que el FITU coquetea y simpatiza constantemente con el peronismo.

Las razones están en el texto que Ariel responde. Pero las oculta.

Volvamos a ellas.

El peronismo del FITU

En 2023, el FITU no llamó a votar en blanco. Ensayó tortuosos malabares para promover el voto a Massa. Izquierda Socialista directamente apoyó al peronismo y este hecho político de gran envergadura no modificó en nada el funcionamiento y la existencia del FITU. En una elección con dos candidatos, llamar a no votar por uno es lo mismo que llamar a votar por el otro.

Pero esto no significa que exista en el FITU un sector más afín al peronismo que otro: los partidos trotskistas se turnan para acercarse al partido del orden burgués. Poco después de esas elecciones, el FITU cerró la conformación de un interbloque con el peronismo para darle un cargo más en una comisión:

…el interbloque del FITU armó un segundo interbloque, pero esta vez con dos diputadas de la UxP, bajo la rúbrica de «Frente de Izquierda- Nacional y Popular». Como consecuencia de ello, las diputadas peronistas Mónica Macha y Julia Strada comparten espacio parlamentario con Christian Castillo, Alejandro Vilca, Nicolás del Caño (PTS), Vanina Biasi (PO) y Vilma Ripoll (MST). […] Este tipo de maniobras no es una novedad en el kirchnerismo que, en su oportunidad, dividió a su bloque en el Senado con un propósito similar. Sí lo es para el FITU, que ha armado un bloque político con el partido Justicialista: el partido histórico de la patronal nacional. Julia Strada no es una activista de fábrica, sino una exdirectora del Banco Provincia, la caja de las patronales industriales y agrarias.[3]

Este coqueteo y simpatía incesantes prosiguieron con la visita de Bregman a Cristina para brindarle su apoyo. Algo a lo que han sido renuentes, incluso, destacados dirigentes del propio peronismo. Recordemos algunas postales de la epopeya:

Ilustramos estas aventuras con links y capturas de pantalla porque, si bien solemos dar a los lectores la oportunidad de comprobar la veracidad de lo que afirmamos[4], tenemos muy en cuenta que Ariel no es «bicho de redes» y que «los costos de vivir en el Wallmpu [sic], en el sur, en el interior de un país en el que demasiada gente parece creer que Dios o Marx sólo atienden en Buenos Aires» podrían incluir no haberse enterado de estos hechos. No obstante, lo que sigue es un pasaje que está en la nota que Ariel respondió:

la pregunta no es si Myriam Bregman puede construir una fuerte candidatura presidencial capaz de convocar a toda la izquierda. La pregunta es si esa candidatura presidencial puede no ser una colectora para «el compañero Axel», como lo llamó la propia Myriam.

El link que habíamos colocado en ese pasaje envía a una nota que Rolando Astarita publicó en su blog a mediados de 2018. En esa nota se ve cómo el coqueteo con el peronismo por parte de Myriam Bregman no es reciente. Sólo se fue acentuando. Transcribimos dos párrafos de Rolo:

Por supuesto, ya estoy escuchando a los militantes del PTS decir que fue algo sin importancia, y que ellos son críticos del kirchnerismo. Pero la primera excusa es insostenible. Es que el trato de compañero, o camarada, en la tradición socialista, es con aquellos con quienes compartimos objetivos políticos significativos. Más en general, los gestos, el lenguaje, el trato, deben marcar las distancias que nos separan de los políticos burgueses. Hay que decirlo claro, y de todas las formas posibles: estamos en veredas opuestas con respecto a sujetos como Kicillof. Por eso la cuestión del trato no se puede reducir a una mera anécdota.

Por otra parte, y con respecto a la segunda excusa, está a la vista la misma intervención de Bregman en el Centro Tasso. Allí criticó a los gobiernos de Alfonsín, de Menem, de la Alianza; también al Rodrigazo y la dictadura y, por supuesto, al gobierno de Macri y al FMI (el «cuarto saqueo»). ¿Y los gobiernos Kirchner? Nada, ni palabra. ¿Por qué este silencio? ¿Acaso Bregman considera que los 12 años K no tienen nada que ver con la crisis actual? ¿O cree que el vaciamiento de YPF entre los K y los Eskenazi fue un aporte al desarrollo económico de Argentina? ¿Y que las maniobras de Kicillof en el mercado de futuros constituyeron su contribución al patrimonio nacional? ¿O que el ex ministro K mantuvo en secreto los contratos con Chevron para impedir «un quinto saqueo»?

Si alguien piensa que este comentario de Astarita extrae, de uno o dos gestos improvisados, muy pretéritos e «intrascendentes», más de lo que habría realmente en ellos, invitamos a leer el libro de Bregman publicado en 2025, Zurda (Apuntes contra la resignación, la mansedumbre y el conformismo), para comprender que esos gestos son perfectamente coherentes con el programa y la estrategia del PTS. Aun con el color rojo, el puño alzado y demás símbolos de la cultura de izquierda, el libro de Bregman es políticamente indistinguible del peronismo.

Ahora, sí. Queda sustentada, creemos, nuestra «perspectiva analítica» sobre el «cuasi peronismo» del FITU. Pasemos a otra afirmación, en la respuesta de Ariel, acerca de nuestra nota:

…casi todo lo que se dice respecto de la llamada «Asamblea de Intelectuales Socialistas» es incorrecto.

Pero Ariel no aclara qué parte entraría en ese «casi todo» y qué parte de lo que decimos sería correcto. Raro en alguien que dice defender el «debate serio».

Recordemos que la Asamblea de Intelectuales Socialistas, tan vehemente al encarar las utopías del porvenir, no pudo pronunciarse ante la visita de Bregman a Cristina. No pudo como «asamblea», principalmente porque nunca funcionó de manera asamblearia[5]. Sin embargo, muchos de sus integrantes sí declararon solidaridad con la dirigente burguesa[6] y con el gesto de Bregman, bajo este aviso:

Reproducimos la declaración firmada por integrantes de la Asamblea de Intelectuales Socialistas frente al fallo de la Corte Suprema que inhabilita a perpetuidad a Cristina Fernández de Kirchner para postularse y ejercer cargos públicos.[7]

A nuestro juicio, esto ratifica que la Asamblea de Intelectuales Socialistas es una colectora del PTS disfrazada de independencia. Funciona como sello colectivo cuando favorece al partido y se convierte en un haz de individuos dispersos, sin voz disidente, cuando no lo hace.

Si agregamos, a cuanto dijimos hasta acá, la marcha del 24 de Marzo unificada con el peronismo, «tras 20 años de reticencia», esta es la lista completa de hechos más notorios que sustentan nuestra «perspectiva analítica». Si a Petruccelli le pareciera una lista débil o escasa, entonces valdría la pena recordar que, de una encuesta burguesa, Carta Abierta infirió un cambio de situación política.

Y atenti. Porque ese salto conjetural, de la encuesta de imagen a la inminencia izquierdista, tiene una explicación.

Al menos, una explicación materialista.

Ensayo sobre la ceguera

Aquí viene nuestra inquietud alrededor de otra diferencia con los autores de la Carta Abierta: no nos parece casual que todo el debate se sitúe en un terreno superestructural, genérico, erudito y abstracto. En ese mundo, el esfuerzo gris y cotidiano de construir una organización es abolido. En ese mundo, la militancia no existe.

Sólo de esa manera puede creerse que una labor colectiva de 40 años, hecha de constancia y compromiso acumulados, puede discutir de igual a igual con (e incluso aceptar los consejos de) individuos que, por ser demasiado inteligentes, la superan. En ese mundo de fantasía en el que las ideas funcionan solas (es decir, sin organización ni disciplina), el Comité Central del PTS, todos sus militantes, sus congresos, su producción teórica y política, sus actividades gremiales, sus medios de comunicación, etc., equivalen a un par de libros escritos. En ese mundo que imaginan los intelectuales, lo colectivo puede ser superado por lo individual.

De ahí que lo concreto desaparezca del universo ficcional en el que se mueven la Carta y sus firmantes (y sus adherentes: no los olvidemos, por el amor de Grüner). Por eso la respuesta de Ariel es abstracta, por ejemplo, cuando sostiene:

sus redactores [VyS] parecen hallarse atrapados en la ostensible aporía de quienes creen que se puede cambiar el mundo pero es imposible alterar ni siquiera un poco el rumbo de una coalición de izquierda…

Esa aporía existe sólo en un mundo donde hay variables únicas que se acomodan según la conveniencia. ¿No resulta delirante que cuatro individuos corrijan «ni siquiera un poco» a miles de militantes, pero sí resulta imposible que una organización pequeña sea más sólida que una estructura social? La realidad es indómita al tamiz inteligentes/tontos o grande/pequeño. Veamos.

Desde que surgió en 1987, el PTS no ha cambiado su línea, no ha sufrido graves fracciones, no ha relevado a sus dirigentes (Emilio Albamonte) y es mucho más poderosa hoy que hace 40 años. Argentina, en cambio, desde 1987 experimentó profundas crisis económicas, con dos presidentes volteados por ellas, modificó su estructura productiva y de clases, tragó y regurgitó partidos tradicionales, creó nuevos partidos que llegaron al gobierno… ¿Qué es más estable?

A veces, una pequeña organización cohesionada es más sólida que una sociedad con desgarros de clase. Esto no es una aporía. Es una manera de interpretar los fenómenos que el mismo Petruccelli considera de lo más pertinente: «pensar los problemas en toda su complejidad y sin tener respuestas de antemano. Esto es clave». O como dice en esta meditación:

En mi caso al menos, siempre distinguí muy bien entre «voluntarismo» y «voluntad revolucionaria». El primero es esencialmente ciego a los datos de la realidad. La segunda, por el contrario, atiende con todo rigor los datos objetivos pero busca en todo momento hallar los resquicios en los que se pueda meter una cuña revolucionaria

Atendamos, pues, a los datos de la realidad: Bregman coquetea con el peronismo; el FITU vive en una interna gremial feroz; las encuestas electorales no se reflejan en los apoyos sindicales; las luchas no son las protagonistas de este momento sociopolítico.

Entonces, ¿no se puede hacer nada?

Claro que sí. Se puede militar. Pero no ciegos a los datos de la realidad.

Todo lo cual nos conduce a una última reflexión.

Dos razonamientos

Hay un pasaje que remata la Carta Abierta (y que Ariel retoma en su respuesta) con el desvelo permanente por la militancia organizada. Nos parece un pasaje tramposo:

Simpatizamos con la idea de construir una gran fuerza política revolucionaria de trabajadores. Pero es probable que la revolución la hagan varios partidos, no uno solo. En todo caso, lo que se necesita para hacer una revolución son millones de personas actuando y deliberando en diferentes tipos de organizaciones. Como asumimos que una democracia socialista será necesariamente plural, no tenemos ningún apuro en la construcción de un único partido.

Es una falacia afirmar que organizarse signifique abogar por un solo partido, de tipo único, de lo cual se derivaría que quien estuviere en contra del unicato, estará también en contra de la organización.

A pesar de todas nuestras diferencias –que, como cualquiera puede ver, no ocultamos ni edulcoramos–, queremos reconocer en los compañeros del PTS los resultados de su militancia. Claro que el diagnóstico y la política del Programa de Transición, la cercanía con el peronismo y la defensa del estatismo burgués, la caracterización de fascista a todo gobierno no peronista, el ataque a la agenda del feminismo y la negación de las mujeres como su sujeto histórico, las consignas contra el FMI o el imperialismo yanqui como único horizonte actual de combate, el desprecio por la ciencia y por las mediciones burguesas, el faccionalismo gremial y la estrategia centrada en la construcción de una figura pública (eso que hemos llamado el Star System partidario), el abandono de las categorías más elementales del marxismo, la concepción del arte y la cultura como medio de lucha y resistencia, en fin, claro que todo eso nos impide coincidir con los compañeros. Sin embargo, aunque pensemos que ese no es un camino propicio para avanzar hacia el socialismo, reconocemos que lo han construido de manera militante, consistente y sistemática, hasta lograr que una encuesta los colocara en el centro y por arriba de este debate. En el centro, porque todo gira alrededor de lo que podría conseguir o no Myriam Bregman. Por arriba, porque es lógico que –mientras los demás hablamos– los compañeros ejercitan la perseverancia de lo que los ha conducido hasta acá.

Lo hemos dicho muchas veces: la izquierda hegemónica es trotskista y nuestra militancia no puede prescindir de ese dato de la realidad. Y, a la vez, tan real como este dato es el conjunto de argumentos por el que pensamos que su camino complica más de lo que favorece la lucha por el socialismo.

También queremos reconocer a los compañeros de Carta Abierta por haberse colocado como espada independiente del PTS. Con esa acción nos otorgan una coincidencia: la organización prevalece sobre los individuos. Que esta verdad se asuma de manera cabal o vergonzante es asunto de la psicología individual, no de la lucha política. «Quedar a disposición» de lo que el PTS «juzgue conveniente», ponerse al servicio de la figura de Myriam Bregman, es un reconocimiento implícito a los muchos años de muchos compañeros militando por esa política.

Y aunque esa política sea muy criticable para nosotros, su método de construcción, la militancia cotidiana, la adecuación colectiva a un programa, el compromiso con los compañeros a lo largo del tiempo, todo eso es la alternativa al partido único. En cambio, el individualismo de los librepensadores no ofrece ninguna alternativa común[8].

A nuestra manera, con otra política, otro programa y otra estrategia, intentamos andar un camino militante hacia el socialismo. Acá reside la diferencia fundamental entre el razonamiento de Ariel Petruccelli y el nuestro. El suyo dice: Si queremos cambiar el mundo, podemos cambiar una organización menor. El nuestro dice: Para intentar cambiar el mundo, hay que construir la organización adecuada.

NOTAS:

[1]  ¿Por qué esta medida propuesta por Carta Abierta se limita al «actual gobierno»? ¿Los anteriores gobiernos burgueses no decretaron ni legislaron en contra de los trabajadores? Dado que estas medidas propuestas incluidas en la Carta Abierta no tenían más límites que los de la imaginación de sus autores, nos llama la atención este sesgo que libera de «anti-obrerismo» al partido peronista, que gobernó 28 de los 35 últimos años de democracia (por no mencionar la impune creación peronista de la Triple A). Veremos, más abajo, cómo esto se puede explicar por el coqueteo del FITU en relación al peronismo. Pero ya habíamos hablado de ciertas interpretaciones sesgadas en «Cómo luchar contra la reforma laboral».

[2] Por ejemplo, en: a) «Divergencia gremial con unidad política: la fórmula trotskista de la impotencia estratégica»; b) «Rey Lear: el drama del trotskismo y la esperada herencia peronista»; c) «Tarea necesaria: un balance socialista de las elecciones legislativas»; d) «Como institutriz inglesa: debate sobre el sindicalismo de izquierda».

[3] Jacyn, «Se formó el interbloque “Frente de Izquierda – Nacional y Popular”», nota publicada en Política Obrera el 30 de abril de 2025.

[4] Véase el artículo «CFK CONDENADA: Sus tropas menguantes soñando con un 17 de octubre y el trotskismo con participar en él», que le pasamos a Ariel, por Whatsapp, el 14 de junio de 2025. El compañero está en todo su derecho de no leer lo que escribimos, por supuesto. Lo que nos preguntamos es por qué arriesga su credibilidad afirmando que nuestra caracterización del FITU, con respecto al peronismo, tiene poco sustento cuando cualquiera puede ver, en el breve texto que él mismo respondió, los datos que presentamos.

[5] Explicamos esto en «Comunistas del futuro, no en el presente: el curioso caso de la Asamblea de Intelectuales Socialistas del FITU».

[6] La defensa de los chorros cuando son peronistas y su condena cuando son no peronistas es otro rasgo saliente del trotskismo. Véase al respecto «Otra oportunidad perdida (El trotskismo, ese Pierre Nodoyuna de la izquierda)». Esta doble vara (de la izquierda, el progresismo y el peronismo) que asquea a millones de trabajadores fue tratada, desde otro ángulo, acá: «Hay una represión cruel y otra sin querer queriendo».

[7] «Repudiamos el fallo contra Cristina Kirchner», declaración publicada por La Izquierda Diario el 15 de junio de 2025. 

[8] Desarrollamos el escollo de los librepensadores en nuestro editorial #14, «De amenaza fantasma a ubicuo espantapájaros», y en «Contra la cultura de izquierda. Por una militancia socialista».

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