REFORMISMO TRANSICIONAL: El PO llama a votar a Lula como IS llamó a votar a Massa

El Comité Nacional del Partido Obrero publicó ayer en su prensa «Brasil: derrotemos a Bolsonaro y a Trump en las calles y en las urnas». El comunicado llama a «votar críticamente a Lula en el balotaje del 25 de octubre» para «contribuir a la derrota electoral del bolsonarismo». Es la definición de «Mal menor»: ante dos opciones burguesas, apoyar la menos dañina. Las aclaraciones («no otorga apoyo político a Lula», «tampoco compromete respaldo a un próximo gobierno») no cambian nada. En un balotaje, el voto es el apoyo político. Lo que se puede negar, en todo caso, es el entusiasmo.

El propio PO dice que el gobierno del PT «mantuvo la reforma laboral de Temer y la previsional de Bolsonaro». Es decir que llama a votar al garante de las reformas de Bolsonaro para derrotar a Bolsonaro. Pocas veces se ve la espiral descendente de la estrategia transicional tan clara en un solo párrafo.

El argumento de fondo es que un triunfo bolsonarista «reforzaría el ataque contra las libertades democráticas», dentro de una «ofensiva fascistoide». Es el fascismo como «tema pop»: confundir un gobierno de rasgos autoritarios con un cambio de régimen para justificar alinearse con la otra fracción burguesa1.

El comunicado reconoce que las movilizaciones «siguen condicionadas por el aparato del lulismo» y propone conquistar la independencia frente al gobierno después del balotaje, «cualquiera sea el resultado». Pero el voto fortalece ese mismo aparato. Así entiende el PO el ejercicio de la la independencia de clase: firme frente a «la derecha», sensible ante el «campo popular».

En la primera vuelta, el PO llamó a votar al PSTU. En la segunda, los votos que juntó la izquierda van para Lula. Por este tipo de acciones afirmamos que el trotskismo funciona, en los hechos, como «colectora» de una de las fracciones burguesas2.

En su último párrafo, el comunicado dice que una derrota de Bolsonaro «golpearía a Trump y a Milei». Si derrotar electoralmente a una fracción burguesa justifica votar a otra en Brasil, ¿qué impide el mismo razonamiento en Argentina, con el peronismo frente a Milei?

De hecho, durante el balotaje 2023, el PO consideró que las posiciones de Izquierda Socialista (que llamó a votar por Massa) y el MST (que llamó a «no votar a Milei» respetando «la voluntad democrática» del voto a Massa) fueron «Un golpe a la lucha por la independencia política de los trabajadores». Por su parte, el PTS llamó a un «rechazo total y absoluto a Milei» sin «apoyo político o electoral» a Massa3. Es decir, sin rechazo total y absoluto al peronismo.

El FITU es un frente electoral formado por cuatro partidos que comparten tradición, programa y estrategia. Se acusan entre sí, como en el meme de Spiderman, por hacer lo mismo que hacen los cuatro, relevándose en el tiempo durante estos años de existencia del frente. Como dijimos el sábado pasado, una de las causas de nuestro mayor problema se llama «Transicionalismo»:

Al suponer que el socialismo es la prolongación gradual de los mejores aspectos del capitalismo, su progresiva expansión social empujada por el propio sistema, la educación política transicional es necesariamente reformista. Por eso las consignas transicionales se inspiran en exigencias comparadas con las del sector burgués ubicado (por el trotskismo) en el «campo popular», «progresista», «del lado correcto de la historia». Sólo así se entiende que Myriam Bregman caracterice al peronismo como «moderado» por no defender con energía suficiente a la burguesa y ladrona Cristina Fernández.4

NOTAS:

1 Ver «Fascismo: un tema POP de la izquierda».

2 Ver «Otra vez pifiamos: Acerca del FITU como colectora peronista».

3 Guillo Pistonesi, «El derrape de Izquierda Socialista», publicado en LID el 16 de noviembre de 2023.

4 Ver «Nuestro mayor problema, 1: TRANSICIÓN».

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