CORPORACIONES DEPORTIVAS: «No pinto de rosa a Jürgen Klopp ni al Chiqui Tapia…»

El día 17 de octubre se realizó la asamblea de la AFA que, entre otras cosas, reeligió al Chiqui Tapia. El 30 de octubre la Justicia hizo lugar al recurso interpuesto por la misma AFA frente a la invalidación, por parte de la Inspección General de Justicia, contra la realización de la asamblea y ratificó la elección. Inmediatamente llegó el telegrama de felicitación de Gianni Infantino desde la FIFA. En esa asamblea:

Entre los puntos principales figuraban la reelección al presidente Tapia hasta octubre de 2028, la posibilidad de que los directivos cumplan hasta cinco mandatos en un cargo electivo –hasta ahora eran cuatro–, la mudanza de la Ciudad de Buenos Aires a la provincia homónima y la suspensión de los descensos en la Liga Profesional para la temporada en curso.1

Quizás parezca extraño que se resuelva, repetidamente y en el ámbito de la institución regente de una actividad deportiva, que el reglamento varíe durante la competencia. Se inicia la disputa del torneo compitiendo por evadir dos descensos. Y, durante el transcurso, se eliminan los descensos. Pero, en Argentina, donde todo el arco progresista admite las peores barbaridades en su lucha contra un fantasma2, no lo es.

La AFA es una organización profundamente antidemocrática y plutocrática. El artículo 23 de su Estatuto explicita que:

La Asamblea estará integrada por cuarenta y seis (46) delegados que se distribuirán de la siguiente manera:

a) por los clubes de la Primera División: 22 delegados titulares;

b) por los clubes de la Primera «B» Nacional: 6 delegados titulares;

c) por los clubes de la Primera «B» Metropolitana: 5 delegados titulares;

d) por los clubes de la Primera «C»: 3 delegados titulares;

e) por los clubes del Torneo Federal “A”: 2 delegados titulares;

f) por las Jurisdicciones Deportivas de Ligas: 5 delegados titulares;

g) por el Fútbol Femenino: 1 delegado titular;

h) por el Futsal y Fútbol Playa: 1 delegado titular; y,

i) por los ex Árbitros, ex Entrenadores y ex Jugadores: 1 delegado titular.3

Los delegados deben ser presidentes o vicepresidentes de clubes. Los 22 de Primera son los 22 mejor ubicados en la tabla de posiciones. Para el resto de las categorías, dice en el mismo artículo:

Los Grupos de Interés (Fútbol Femenino, Futsal, Fútbol Playa, Árbitros, Entrenadores y Jugadores) deberán constituirse como asociación civil, debiendo la AFA aprobar sus Estatutos, de manera de poder nombrar delegados en la Asamblea.

El hecho de que se afirme previamente que «La Asamblea se constituirá de acuerdo con los principios de representatividad democrática, teniendo presente la importancia de la igualdad de género en el fútbol» no es obstáculo para que al fútbol femenino le corresponda una representatividad del 2,17%. Lo mismo ocurre con los clubes «no directamente afiliados», que son el 98% de los clubes que practican fútbol en el país, a los cuales se les asigna otro 2,17%. Y eso no impide que se les exija sometimiento a las normativas y disposiciones de la AFA. Lo que el progresismo defiende con entusiasmo es una plutocracia machista que Donald Trump envidiaría.

Una estructura antidemocrática y plutocrática donde la representatividad depende del poder económico (que es el que determina la categoría en la que revistan los clubes) y que relega, posterga y se ríe de aquello que siempre está en la boca de los reformistas pro-burgueses: los clubes que brindan todavía una función social. Cuanto más se parece un club a lo que eran los clubes en los años de sus fundaciones masivas, más lejos está del poder, menos se lo escucha, es menos tenido en cuenta. Sin embargo, esta falta flagrante de reconocimiento y poder decisorio es sostenida sobre esta ficción de democracia. Porque, si se blanqueara que la AFA es una cueva de burgueses lucrando con el deporte, se les pediría rendir cuentas y se les exigirían resultados.

Este es uno de los tantos desatinos de la AFA que no se denuncian porque el conjunto del progresismo está abocado, desde más de dos décadas, a luchar contra una amenaza que nunca se hace efectiva. Y que, de hacerse efectiva, la batalla no se va a librar en el terreno en la que se preparan para librarla. Nos referimos a la introducción de la figura de las SAD: sociedades anónimas deportivas.

«…pero aquí sólo se trata de personas…»

En primer lugar, hay que aclarar que los clubes son entidades privadas. Es decir, no se pueden privatizar porque ya son privadas. Se podría cambiar algunas características jurídicas del tipo de propiedad privada en la que están inscriptos los clubes. Y es justamente ese carácter privado de su propiedad el que hace que la intervención de los gobiernos en la vida de los clubes sea indirecta, nunca ejecutiva. Pueden cobrarles impuestos, que ahora no les cobran, para que se expanda la educación privada y hagan negocios los millonarios que integran las comisiones directivas (y en muchos casos también una parte de sus planteles).4 Puede ser que les refinancien deudas, les brinden ingresos sin la contraprestación adecuada, como Fútbol Para Todos, que pagaba (a los clubes grandes, no los clubes de barrio) no por lo que podía vender de publicidad, sino por lo que los burgueses de los clubes le reclamaban a cambio de hacer política con ellos. Puede, el gobierno, influir con la laxitud mayor de los controles en las asociaciones civiles, que permite que las normas de seguridad sean ostensiblemente menos rigurosas y los riesgos mayores (no es lo mismo ir a la cancha a ver futbol que a escuchar un recital): en uno rigen las regulaciones de las asociaciones civiles; en otra, las de los eventos comerciales.

Pero el Estado no puede intervenir en la vida de estas entidades económicas privadas, las asociaciones civiles, y obligarlas a dejar de ser lo que son. No puede hacerlo en ningún caso y, menos, en cada una de las 30 o 40 que cortan el bacalao. Mucho menos puede esperar obtener de todas ellas la mayoría para trastocar los Estatutos de la AFA. Apenas consiguió el patético pronunciamiento de uno de los más de 3000 clubes sin representación democrática, el Centro de Fomento José Hernández de La Plata, y la AFA lo limpió de un plumazo. O que se anunciaran llegadas de inversiones de parte de empresas que quiebran antes de que se permita la efectivización de las mismas.

Los socios, tan importantes en el discurso, pero poco tenidos en cuenta en la realidad, deberían aprobar en mayorías especiales las transformaciones. Y luego debería suceder lo mismo en la AFA. Hasta allí no parece que la amenaza sea plausible. Pero hay nubes en el horizonte, un horizonte que está a espaldas del progresismo. En primer lugar, porque hay historia.

«…en la medida en que son la personificación…»

En 1931, luego de casi dos décadas de negrear a los trabajadores del fútbol, se terminó con el amateurismo «marrón» (lo que hoy llamaríamos precarización) y los clubes aceptaron considerar legalmente a los trabajadores del fútbol como trabajadores con derechos. Esta decisión fue tomada por los mismos clubes que, muchas veces, tenían el dogma del amateurismo en sus estatutos. Y por dirigentes que habían llegado a la comisión directiva de esos clubes bajo la promesa de seguir negreando a sus jugadores.

Ni uno solo de los clubes que conformaron la novedosa Liga Profesional de Fútbol del año 1931 consultó a sus socios para esta importante, quizá la más importante, decisión tomada por los clubes de fútbol en los más de 130 años de historia. Si es necesario preocuparse por algo, si los socios pueden preocuparse por algo, es precisamente por la capacidad de los dirigentes burgueses de los clubes con preponderancia económica para reírse de ellos y tomar decisiones antidemocráticas. Pero ese no es un gran problema.

El gran problema, el realmente determinante, es que como entidades económicas inmersas en el sistema capitalista los clubes no pueden eludir la dinámica general que lo regula. Decía Marx sobre el proceso de acumulación:

Es una concentración de capitales ya formados, la abolición de su autonomía individual, la expropiación del capitalista por el capitalista, la transformación de muchos capitales menores en pocos capitales mayores. […] Si el capital se dilata aquí, controlado por una mano, hasta convertirse en una gran masa, es porque allí lo pierden muchas manos. Se trata de la concentración propiamente dicha, a diferencia de la acumulación.5

Los clubes, con independencia de su organización interna y sus intenciones, actúan en el mercado como oferentes y demandantes de mercancías. Están bajo las leyes generales del capital. Este fenómeno de la concentración y la ampliación del capital no es algo que se detenga con voluntades particulares, sino que las voluntades particulares se ven arrastradas por ella. Por eso en los últimos días llegan noticias que no son novedosas. Pero, por involucrar a una figura muy conocida y reconocida del fútbol mundial, expuso esa situación largamente desarrollada.

Jürgen Klopp (el técnico que el año pasado se fue luego de una década de conducir técnicamente al Liverpool, cosechando éxitos en Inglaterra y Europa, que antes había estado al frente del Borussia Dortmund ganado también torneos locales y llegando a una final de Champions, y que se había iniciado como jugador y luego técnico en el Mainz), se hizo cargo de la dirección deportiva del conglomerado de fútbol de Red Bull.

Red Bull es un grupo multipropiedad de fútbol. La década del 90 estuvo marcada porque los clubes quebrados de las mejores ligas europeas se transformaron en SAD, lo que promovió un salto en calidad deportiva y un dominio abrumador a nivel internacional. Luego, eso fue tomado en otros países, como Brasil, que han dominado el terreno continental de manera también abrumadora. El proceso de concentración supera los marcos de los clubes y los marcos de las disciplinas deportivas. Es un proceso económico generalizado, que no ofrece razones (la pasión no lo es) para esperar que el fútbol profesional no sea incluido en esa dinámica. Los grupos multipropiedad del fútbol, más destacados son:

  • Red Bull, la sede de Red Bull es Austria, y sus clubes son RB Leipzig (Alemania), Red Bull Salzburg (Austria), New York Red Bulls (Estados Unidos), Red Bull Bragatino (Brasil), Red Bull Bragatino II (Brasil), FC Liefering (Austria).
  • City Football Group de Emiratos Árabes, compró el Manchester City en 2008. Es propietario de Manchester City (Inglaterra), New York City FC (Estados Unidos), Melbourne City (Australia), Yokohama J Marinos (Japón), Girona (Spain), Montevideo City Torque (Uruguay), Shenzhen Peng City (China), Mumbai City (India), Lommel SK (Bélgica), Troyes (France), Palermo (Italia), EC Bahia (Brasil), Club Bolivar (Bolivia).
  • 777 Partners de sede en Miami, sus clubes son Everton (Inglaterra), Hertha Berlin (Alemania), Génova (Italia), Standard de Lieja (Bélgica), Red Star FC (Francia), Melbourne Victory (Australia), Vasco de Gama (Brasil), Sevilla FC (España). Global Football Holdings de EEUU, sus clubes son Crystal Palace (Inglaterra), Augsburg (Alemania), Ado Den Haag (Países Bajos), SK Beveren (Bélgica). John Textor de EEUU Lyon (Francia), Botafogo (Brasil), RWD Molenbeek (Bélgica), Crystal Palace (Inglaterra).
  • Pacific Media Group chino estadounidense: FC Den Bosch (Países Bajos), FC Thun (Suiza), KV Oostende (Bélgica), Esbjerg fB (Dinamarca), AS Nancy (Francia).
  • Public Investment Fund (PIF) consorcio saudita que posee a Al-Ittihad (Arabia Saudí), Al-Ahli (Arabia Saudí), Al-Nassr (Arabia Saudí), Al-Hilal (Arabia Saudí), Newcastle (Inglaterra).

Pero eso no es todo, porque hay grupos que son multipropiedad en diferentes disciplinas. Como Liberty Media, dueño de la Fórmula 1 y los Bravos de Atlanta, por valor de 21 mil millones de dólares. O, por ejemplo, Ted Leonsis, propietario de Monumental Sports and Entertainment, es un excelente ejemplo de dominación del mercado local. MSE es propietaria de los Washington’s NBA Wizards y NHL Capitals, así como del edificio en el que juegan ambos equipos, Capital One Arena. MSE compró recientemente el 66% de NBC Sports Washington que aún no poseía, lo que le dio a Leonsis el control de la distribución de su contenido.

Y lo sigue Kroenke Sports and Entertainment, un imperio dirigido por el multimillonario Stan Kroenke que abarca desde Inglaterra (el equipo de fútbol Arsenal) hasta el oeste de EE.UU. (Colorado Avalanche de la NHL, los Denver Nuggets de la NBA y Los Ángeles Rams). El valor empresarial de KSE asciende a US$ 12.750 millones e invirtió más de US$ 5 mil millones de su propio dinero en el nuevo SoFi Stadium de su equipo de fútbol y en el cercano Hollywood Park, que incluirá de todo, desde comida y ejercicio hasta arte y entretenimiento.

«…de relaciones e intereses de clase».

Mientras que en nuestro país se intenta tapar el sol con un dedo o, dicho de otra manera, impedir la dinámica del capitalismo sin abolir el capitalismo, promoviendo alianzas con lo espantosos exponentes del capitalismo local (cuyo ejemplo que ahorra las palabras es Chiqui Tapia), en el mundo el poderío de la concentración capitalista del deporte crece dinámicamente e integra sectores amplificándolo. Logra así mayor sinergia al potenciar la propiedad de estadios, medios de difusión, equipos de distintos deportes, o del mismo deporte en diferentes países.

Este fenómeno no se detendrá como si se apretara pausa en un reproductor, congelando la situación actual en un equilibrio inestable. La dinámica del capital empuja. Sólo es posible enfrentarla si se está dispuesto a luchar contra la fuente (inconmensurable) de su poder: la propiedad privada capitalista.

Y eso implica –y no es una desgracia sino una gran perspectiva– romper con la caterva de dirigentes deportivos, barras bravas, intermediarios y delincuentes que son la quinta columna del capital metida en la diversión y las pasiones de la clase trabajadora.

NOTAS:

1 «La Justicia validó la reelección de Claudio “Chiqui” Tapia como presidente de la AFA», nota publicada en La Nación el 31 de octubre de 2024.

2 Ahora veremos de qué se trata. Pero quien siga nuestras notas intuirá que nos referimos a «SAD, la amenaza fantasma (El negocio del fútbol, sus dirigentes y una falsa bandera)».

3 AFA, Estatuto, p. 13.

4 Vardan Bleyan, «Así es el plan de Milei para desangrar a los clubes y forzar el desembarco de las SAD», nota publicada en MSN el 23 de octubre de 2024.

5 Karl Marx, El Capital (Crítica de la economía política), trad. Pedro Scaron, Tomo I, México, Siglo XXI, 2009, p. 778.

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