Cuando El Capital de Marx fue traducido al ruso, allá por 1870, la censura zarista aceptó que se publicara argumentando lo siguiente:
Aunque el autor es, por sus convicciones, un perfecto socialista y todo su libro presenta el mismo carácter marcado, habida cuenta de que sus doctrinas no son, ni mucho menos, accesibles para cualquiera, y de que, además, revisten la forma de una argumentación científica rigurosamente matemática, la oficina de censura declara esta obra exenta de toda persecución judicial.1
El informe del censor es prístino. Dos razones eximieron a la principal obra teórica de Marx «de toda persecución judicial» en la Rusia de los zares. La primera, que el marxismo es incomprensible para la mayoría de las personas. La segunda, que la ambición científica de verdad y objetividad le resta al libro eficacia política. La edición rusa del Tomo I de El Capital se publicó en marzo de 1872 y en pocos meses vendió los 3.000 ejemplares de la primera tirada2.
Un siglo y medio después (y dos mil kilómetros al Oeste), la Oficina Estatal para la Protección de la Constitución en el Tribunal Administrativo de Hamburgo amenaza con meter en cana a cualquier grupo de estudio de El Capital.
El MASCH [Escuela Nocturna Marxista de Hamburgo] existe desde 1981. En Hamburgo es muy conocido por sus círculos de lectura anuales del Tomo I de El Capital, pero también por publicar libros y organizar eventos de discusión, a menudo en salas de la Universidad de Hamburgo. El grupo se ve a sí mismo en la tradición de las asociaciones educativas obreras y las escuelas obreras marxistas y, según sus propias declaraciones, estudia la teoría marxista desde un enfoque crítico y no dogmático.
La Oficina para la Protección de la Constitución se sentía incómoda con la asociación, entre otras cosas, porque el MASCH fue fundado originalmente por el Partido Comunista Alemán (DKP), con el que todavía está estrechamente relacionado. El tribunal absolvió esta acusación en abril y señaló que, al día de hoy, sólo uno de los 26 miembros de MASCH está en el DKP.
Sin embargo, el registro escrito del juicio detalla algo más. El tribunal discute la cuestión de si el estudio de la teoría marxista es fundamentalmente compatible con la constitución de la República Federal de Alemania. 3
En su decisión del 10 de julio de este año, el tribunal de Hamburgo dictaminó que MASCH no puede ser considerado un grupo de «extrema izquierda». Pero la fundamentación del dictamen encendió algunas alarmas, pues dejó constancia escrita de que los miembros de MASCH carecían de «actitud militante activa» para dañar la Constitución. No hay problema con estudiar a Marx… siempre y cuando se trate de estudiar y nada más.
Ridvan Ciftci, el abogado que representó a MASCH en la corte, considera que las declaraciones de la corte son «irresponsables». Según él, esta decisión implica que la lectura de Marx es en el fondo inconstitucional. En el caso de MASCH, el grupo no sería problemático porque es «lo suficientemente insignificante» y porque no es un grupo «activamente militante».
En la evaluación de Ciftci, esto representa una amenaza para todos los círculos de lectura de Marx en Alemania. «Cualquier asociación que se refiera principalmente a Marx podría, por lo tanto, convertirse en objeto de vigilancia», dice el abogado. En este sentido, el fundamento con el cual MASCH se defendió exitosamente de ser calificado como «inconstitucional» parece que es potencialmente un boomerang y, como mínimo, un revés legal.4
La anécdota es reveladora de la diferencia crucial entre la cultura de izquierda y la militancia política: un grupo de lectura es inofensivo para el Estado burgués. Pero si articula el estudio con la actividad militante, entonces es un peligro (como mínimo) potencial.
En Argentina, la gestión libertaria también tiene perfectamente clara esa distinción. Por eso el sábado 16 de agosto se proyectó en el Palacio Libertad, a todo trapo, El Acorazado Potemkin (1925):
Concebido inicialmente como un encargo gubernamental, el film de Sergei Eisenstein desafió las convenciones artísticas y políticas de su tiempo y lugar, marcando un hito en la historia del lenguaje cinematográfico.
La proyección se verá acompañada por música en vivo a cargo de la Sinfónica Juvenil Nacional Libertador San Martín. Bajo la batuta de Santiago Chotsourian, el organismo interpretará obras de autores como Nikolái Rimsky-Korsakov, Modest Mussorgsky y Aleksandr Borodin, junto a pasajes improvisados inspirados en el acompañamiento tradicional del cine mudo. […]
El acorazado Potemkin acaba de regresar de la guerra con Japón y su tripulación está a punto de amotinarse debido al trato brutal y a las malas raciones. Cuando una mañana les sirven carne infestada de gusanos, los marineros acaban rebelándose, se cansan del tratamiento vejatorio e injusto de los oficiales. Con este motín comienza el reguero por Odessa y toda Rusia en contra de las tropas del Zar.5
La burguesía no se confunde. Por un lado, están sus disputas internas. Feroces, por supuesto, ya que está en juego el reparto de la plusvalía, el resultado de la explotación. En esas disputas –realizadas a la vista de la población porque es la que sanciona, mediante apoyos, reticencias y rechazos, los modos y proporciones del reparto–, las palabras comunismo y socialismo pueden servir para cualquier ataque o defensa, sin más rigor ni profundidad que otros artificios retóricos. Por eso es tan socialista la dictadura de Maduro como verdadera es la preocupación de Milei ante el socialismo.
Y, por otro lado, la burguesía argentina entiende perfectamente que una cosa es el apoyo a un proyecto político y otra cosa es la cultura que ese proyecto político lanzó en el pasado. No olvidemos que en 2008 el gobierno de Mauricio Macri permitió festejar en la ciudad de Buenos Aires (gobernada por Rodríguez Larreta) los 200 años de Marx en el Teatro Nacional Cervantes, con 5.000 asistentes6 que fueron a escuchar exposiciones como esta de Rolando Astarita sobre la dimensión política de El Capital. Por eso la burguesía no sólo permite que se exhiba la que es, quizá, la obra más representativa, en el terreno cinematográfico, de la revolución bolchevique. Sino que ofrece esa exhibición en un espacio propio, en condiciones de excelencia y con un éxito de público que envidiaría más de una película financiada por el INCAA.
Mientras tanto, en la socialdemócrata Hamburgo, la burguesía alemana tampoco se confunde. Juzga con inteligencia que lo que Marx propone en El Capital es la lucha contra el Estado alemán y su clase burguesa. Esto prueba que lo han leído bien. Por eso sabe que la lectura aislada y la discusión minoritaria no ameritan una sanción judicial. Las ideas, por sí solas, no son una amenaza. El problema emerge, como precisa el tribunal, cuando los lectores de Marx se organizan de manera permanente, bajo la orientación de esas ideas y con el propósito de crecer en número.
Tomamos nota de lo que esta clase social –afincada en el poder desde hace más de un siglo y con una amplia experiencia en la lucha de clases– nos está diciendo. La cultura no es un problema, aunque la cultura tenga problemas. Las ideas tampoco son problemáticas mientras queden en el terreno de las ideas.
Lo que es intolerable, lo que sí preocupa a la burguesía –no para su presente sino para su futuro– es que las ideas socialistas, esas que están bella y cuidadosamente razonadas en el libro de Marx, sean el punto de reunión, organización, permanencia, compromiso y crecimiento de núcleos de trabajadores.
Exactamente por eso, porque les preocupa, es que proponemos hacerlo.
NOTAS:
1 Franz Mehring, Marx, historia de su vida, Buenos Aires, Marat, 2017, p. 404.
2 Daniel Miguel López Rodríguez, «Historia de la publicación de El Capital (IV)», artículo publicado en Posmodernia el 31 de enero de 2024.
3 Amira Klute, «Un fantasma acecha el Tribunal Administrativo», nota publicada en Taz el 6 de agosto de 2025.
4 «Tribunal alemán declara inconstitucionales las enseñanzas de Karl Marx», nota publicada en Harici el 14 de agosto de 2025.
5 «El Acorazado Potemkin con música sinfónica en vivo», gacetilla de prensa publicada en el sitio web del Palacio Libertad Domingo F. Sarmiento.
6 Matías Maiello, «Marx nace, un homenaje al que Marx no estaría invitado», nota publicada en La Izquierda Diario el 6 de abril de 2018. Clara Fernández Escudero, «El furor por Marx llenó salas y agotó entradas en el Teatro Cervantes», nota publicada en Perfil el 8 de abril de 2018. Diego Rojas, «Marx Nace: 5 mil personas asistieron al homenaje en el teatro Cervantes a 200 años su nacimiento», nota publicada en Infobae el 9 de abril de 2018. Tamara Tenembaum, «A 200 años de su nacimiento, Marx no está para reverencias», nota publicada en La Nación el 15 de abril de 2018.




